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viernes, 24 de junio de 2022

No somos mamíferos bípedos con tendencia a aparearse y emparejarse, sino personas humanas, creadas a imagen y semejanza de Dios, capaces de dar su palabra, de amar, de tutear a Dios y a los hombres, de vivir en comunión con Dios y los hombres en el mundo y en el cielo.

No somos mamíferos bípedos con tendencia a aparearse y emparejarse, sino personas humanas, creadas a imagen y semejanza de Dios, capaces de dar su palabra, de amar, de tutear a Dios y a los hombres, de vivir en comunión con Dios y los hombres en el mundo y en el cielo.

El pensamiento produce palabras, y la voluntad permite entregarlas. Amar es entregarse a otro. Voltaire dijo que el amor no es otra cosa que el contacto de dos epidermis. Cristo, en cambio, afirmó que nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Compara y elige.

Con los animales compartimos sueño y nutrición, apareamiento y emparejamiento. Lo genuinamente humano es la capacidad de pensar, de no ser por tanto esclavos de lo inmediato, y de amar, que permite comprometerse, es decir, enviarse por completo hacia el futuro. El hombre es el único habitante de la tierra que puede amar, o sea, entregar su vida, y por tanto su futuro. 

La cultura de la pareja, despreciadora del matrimonio, es una cultura poco humana, pues menosprecia lo más genuinamente humano, que es la capacidad de compromiso. Esta cultura es, per se, contraceptiva, y los hijos que se deciden, por concesión y siempre que no perturben la vida de la mascota, se ven privados de la estabilidad de la unión de sus padres, absolutamente necesaria para crecer como personas. Los niños no precisan tres idiomas, deporte, danza y música. Precisan, sobre todo, unos padres que se quieran de verdad, es decir, que subordinen su éxito social a la familia.


La concepción de la sexualidad vulgarizada en este final y comienzo del milenio es materialista, y por tanto pobre, sesgada, reductiva, y miope. La doctrina cristiana sobre la sexualidad es un monumento de la inteligencia. En particular, la teología del cuerpo desarrollada por Juan Pablo II es un prodigio de humanidad, de espiritualidad. No se puede decir nada más elevado del cuerpo humano que afirmar que, tras la encarnación del Verbo, el cuerpo humano es cuerpo de Dios. No se puede enaltecer más la sexualidad humana cuando se afirma que es ocasión para participar del poder creador de Dios.

La contracepción lo que impide que nazca es, sobre todo, el amor.

El pansexualismo que respiramos, híbrido de Freud y jipi "colocado", es una piltrafa intelectual. Es preferir una pintada callejera al Museo del Prado. Es mudar la primogenitura cristiana y humanista por un plato de lentejas.

La teología del cuerpo de Juan Pablo II, Los cuatro amores de C. S. Lewis o la encíclica Deus caritas est de Benedicto XVI permiten atisbar la enorme riqueza de la tradición judeocristiana en colaboración con la grecolatina.


miércoles, 15 de junio de 2022

Recital de poesía el jueves 16 de junio a las 19 horas en la librería Enclave de Madrid (Metro Tirso de Molina)

 


el hombre se transforma en cuerpo animal en el reino de la satisfacción de los instintos

 Una cosa es ser bueno y otra estar bien. Una cosa es la vida buena y otra es la buena vida.

El espejismo es pensar que estar bien es más feliz que ser bueno. Que es mejor comer una fruta agradable a confiar en Dios.

No se trata de que la sociedad vaya bien para que yo esté mejor sino que yo sea mejor para que la sociedad vaya mejor.

Status viatoris. Objetivo: consolidar la comunión con Dios. Enemigos: mundo, demonio, carne. Amigos: Dios y su gracia. Dinámica: comenzar y recomenzar. Hijo pródigo. 

Comenzar y recomenzar, primero en los medios divinos, segundo en los medios humanos. 

Aceptar la propia imperfección y vulnerabilidad. El hombre se mueve entre la sabiduría, la ignorancia y la necedad; entre la libertad y la esclavitud; entre la voluntad y la pereza; entre la alegría y la tristeza, entre el amor y el odio, entre la serenidad y la cólera.

Libertad y responsabilidad.

Lutero: todos corruptos: no hay responsabilidad.

Rousseau; todos buenos: no hay responsabilidad.

Negación de la responsabilidad personal: echar balones fuera. La solución es entonces estructural: eliminación de la propiedad privada (en eso estuvo y está el comunismo con sus 100 millones de muertos); eliminación de la represión sexual (en eso estamos). Se llama "represión" al gobierno político de la razón sobre las pasiones. Cuando falta este, se cae en un irracionalismo, y la sociedad humana se transforma en zoológico. Se pierde el sentido del pudor y del decoro, la persona, sustancia individual de naturaleza racional, se desdibuja, y el hombre se transforma en cuerpo animal en el reino de la satisfacción de los instintos. 

Aceptar la propia imperfección y vulnerabilidad es condición de caminar hacia la perfección y fortaleza, sin culpar a los burgueses, a los judíos o a los de otras razas o a los varones de nuestros males, que es lo que hace, respectivamente, el comunismo, el nazismo, el blanco-nativo-protestante estadounidense o el feminismo irracional.

La confesión es sacramento de curación, medicina del alma, perdón de Dios. Todo pecado es ofensa a Dios, a la imagen de Dios en nosotros. La gracia sana y eleva la naturaleza caída. El hombre no es un ser corrupto, sino un ser bueno inclinado al mal. Fomes peccati.

martes, 14 de junio de 2022

"La espiritualidad resiste mejor en el tiempo de prueba" (Jean-Luc Marion)

 Jean-Luc Marion es un prestigioso filósofo francés, católico, miembro de la Academia de Francia, buen conocedor del pensamiento filosófico y teológico contemporáneo. 

En este libro: A decir verdad. Una conversación (Ediciones Encuentro, Madrid, 2022, 160 páginas), Marion repasa el panorama intelectual del siglo XX: Husserl, Heidegger, Lévinas, Derrida, Althusser, Foucault... Henri de Lubac, Jean Daniélou, Yves Congar... el papado -especialmente el de los tres últimos: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco-... Igualmente aborda la situación del mundo, -con una atención particular a Francia y a Estados Unidos- la presunta decadencia europea, el islam, la pandemia...

Es gratificante escuchar a un hombre con pensamiento propio, que no pretende complacer a la claque mediática, sino atinar en los juicios. 

Algunas perlas:

Apartado "El viento de la historia"




Apartado "Las costumbres y la Iglesia"



Apartado: "La ilusión de los valores"



viernes, 20 de mayo de 2022

La plaga del nacionalismo

El nacionalismo es una de las principales causas de las dos guerras mundiales del siglo XX -nacionalismo ruso, nacionalismo nazi...- y está en el origen de las invasiones napoleónicas, con sus genocidios incluidos. Es una de las plagas de la Edad Contemporánea, versión moderna de las de Egipto. En España también hemos padecido y padecemos la pesadilla nacionalista con los asesinos de Eta y los golpistas nacionalistas catalanes.

El nacionalismo es vuelta a la tribu. 




martes, 17 de mayo de 2022

Kainolatría o el culto a lo nuevo

Se rinde culto a lo nuevo. Se busca lo nuevo por nuevo, y se desecha lo antiguo por antiguo. Lo nuevo sustituye a lo bueno. El futuro sustituye al paraíso. El presente se vive como un continuo viaje hacia lo nuevo.

Un primer momento kainolátrico está en Descartes: la duda metódica, empezar desde cero. Empezar desde cero es imposible. Solo podría hacerlo Dios. El hombre no es un ser independiente ni autónomo en sentido estricto. El hombre es de-pendiente de sus padres. No se ha dado el ser ni la vida. Necesita durante años de cuidados externos para sobrevivir. Posee una herencia genética, un cuerpo, un espíritu, unas facultades. Aprende una lengua que le es dada. Nace en una sociedad, una cultura, unas tradiciones. Es imposible empezar desde cero, un espejismo, un ejercicio voluntarista. La novedad que provenga de esa ruptura ilógica será una novedad viciada ab origine por la arbitrariedad, disfrazada de razón matemática.

Un segundo momento kainolátrico es la Revolución francesa, el romanticismo, el desprecio por la mímesis, el culto a la originalidad. El presupuesto teórico de Descartes es ahora una acción política que, en su devenir, se convierte en genocidio, masacre, cañonazo a la muchedumbre, guillotina. En efecto, eso, en cierto modo, es empezar desde cero o, quizás, destruir desde cero.

Un tercer momento kainolátrico es el de las vanguardias de comienzos de siglo XX, y el de la Revolución bolchevique. Las vanguardias experimentan en las artes esa búsqueda insaciable de novedad, que se convierte en paradigma del arte contemporáneo, del pensamiento y aún de la política. 

El cuarto momento kainolátrico es el de la era jipi, de la industria anticonceptiva, de la posmodernidad, del delirio de la ideología de género. La novedad explota en todas direcciones, pero sobre todo arremete contra lo tangible: el cuerpo. Es la rebelión del idealismo narcisista contra la corporeidad. La novedad de matar a los padres, en lugar de honrarlos; la novedad de cambiar de sexo; la continua novedad de la fluidez sexual e identitaria.

La adolescencia es una etapa kainolátrica. Es justo y necesario que lo sea. Probablemente, la principal novedad que descubre un adolescente es él mismo. El problema no es la adolescencia, sino que esta se prolongue hasta los 80 años. Adolescentes en cuerpo de adulto convierten los partidos políticos en pandillas de verano. Políticos adolescentes viven inmersos en cambios continuos, en juegos circenses para captar la atención sobre ellos mismos. 

"La moral de la cantidad está en el origen de este frenesí de goces rápidos, cogidos a un ritmo de pesadilla, que obsesiona a parte de la juventud", escribe Charles Moeller. Cuando la mocedad se prolonga indefinidamente, cuando se rinde culto a la juventud, ese frenesí de goces rápidos se convierte en un modus vivendi. Y se rehúye el compromiso con el objeto de usar y tirar parejas. Detrás de las paranoias de la ideología de género también está el de experimentar (presuntos) goces diferentes.

Internet y las redes sociales son un paraíso para el culto de lo nuevo. En ellos pueden encontrarse continuas novedades. La mente humana, convertida en un tiovivo, disfruta feliz de la novedad continua. ¿Qué es instagram, facebook, twitter sino proveedores masivos de novedades?

No se busca lo bueno, lo mejor, lo óptimo, lo excelente. Se busca lo nuevo. Para discernir lo bueno de lo malo, lo mejor de lo bueno, lo excelente de lo mejor... hace falta pensar, y pensar es arduo. Es más fácil sentir, ver, oír, tocar. Y los sentidos internos y externos ansían la excitación de la novedad. Solo el intellectus y la ratio pueden frenar la vorágine sensorial. La ratio, narrativa, aún es temporal. El intelecto, agente del concepto, va más allá del tiempo. Pero el culto a lo nuevo detesta ir más allá del tiempo: vive en él, goza en él. El tiempo es su eternidad.

La palabra talismán de los pedagogos del día es "innovación". No se busca ni aprender ni enseñar, sino innovar. En mi caso, cuando llegué a la universidad buscaba aprender lengua y literatura, latín y griego... No pretendía innovación alguna, sino conocimiento, sabiduría.

La fascinación ante lo sensible es una de las características del espíritu contemporáneo –escribe Moeller-. La ausencia de vida interior es su contrapartida".

En efecto, el afán de novedades es incompatible con la vida interior. El homo habilis (potenciado por las leyes educativas) se superpone al homo sapiens. Santa Teresa se disparó hacia la sabiduría mística cuando descubrió lo que significaba el recogimiento. El recogimiento es la antítesis del kainólatra, del abducido por el móvil en que nos hemos convertido.

Fluid self: máscara del narcisismo

Un artista explica en una entrevista que con 30 años decidió ser mujer, -desde entonces posee un nombre feminizado-; y afirma que en el momento de la entrevista, -20 o 30 años más tarde-, se está planteando convertirse en pájaro. A pesar del tiempo trascurrido de su decidida condición femenina, a mis ojos de espectador quedaba claro que quien hablaba era un hombre. Era un percepción inmediata, no la conclusión de un análisis. En su rostro había algunas pinceladas de feminidad, pero su voz, su modo de razonar, su gestualidad eran masculinos. Si su decisión de transformarse en pájaro se consuma, le va a resultar más difícil mostrarse como tal. Porque al fin y al cabo, lo más parecido a un hombre es una mujer y lo más parecido a una mujer es un hombre.

Cada uno es muy libre de imaginar e imaginarse lo que quiera. Al fin y al cabo, la imaginación no tiene límites, o si los tiene, no son advertidos de modo inmediato. Pero nuestra voluntad, nuestra capacidad de decidir no es ilimitada. Yo puedo decidir vender millones de libros, pero ello no significa que los venda. 

¿Y si yo, hombre, decido ser mujer, puedo serlo? No parece muy factible. Ni tampoco se entiende fácilmente qué beneficio se obtiene de ello más allá de la percepción de estar autodeterminándose de un modo radical. Definía San Agustín la libertad como la autodeterminación hacia el bien. En el caso del Fluid self, de la identidad líquida, de la que habla Brenda Milis, responsable del departamento creativo y tendencias visuales de Adobe Stock, el bien se identifica con la autodeterminación. Pero es una autodeterminación orientada hacia la esfera sexual, no hacia un modelo moral como el del héroe, el caballero, el cortesano, el sabio o el santo.

La fluidez sexual se ha practicado siempre en contextos de carnavalización. Ahí el travestismo expresa transgresión. Es el mundo de los ritos dionisiacos de la fiesta, el juego, la comicidad que ha estado presente de un modo u otro en todas las culturas, pero en episodios particulares, no en estados permanentes. Se percibían como un juego, una farsa, y se experimentaba el placer propio de estos estados. Hacer de la farsa, del juego, una forma de vida permanente, vivir como si el disfraz de pirata convirtiera en pirata, es algo novedoso (y absurdo), propio, a mi juicio de una cultura de la imagen. Desde las vanguardias de comienzos del siglo pasado la transgresión ha estado muy ligada a lo visual. La invención de la fotografía y la revolución en la pintura que le sucedió han dotado al hombre de una capacidad de representación inusitada. Si a esto le sumamos las posibilidades de diseño que posibilita la informática, la transgresión ha adquirido una dimensión icónica tremenda. Todo el fenómeno trans, toda esta cultura del Fluid self se asienta en su visualización como en su humus. Necesita el espectáculo.

Preguntada por las implicaciones ideológicas del Fluid self, Brenda Millis responde que es una opción progresista, con lo que para ella, y su interlocutor, queda plenamente justificada. Decir progresista significa "bueno". Pero no explica por qué es bueno. Y esa no explicación evidencia la naturaleza voluntarista y emotivista del Fluid self. No hay razones. O mejor, la razón es quiero y me gusta. Voluntad de poder. Voluntad de placer. Pero el hombre, mostró con clarividencia Viktor Frankl, es un ser en busca de sentido al que el poder y el placer no puede satisfacerle plenamente.


Hemos pasado del Dios voluntarista occamiano al hombre voluntarista, emotivista, individualista, narcisista. La venganza contra el hiperracionalismo que deriva en voluntarismo y emotivismo se va al otro extremo. La venganza no es buena consejera. No se puede mutilar ni la lógica, ni la libertad, ni la emotividad sin dejar al hombre mutilado, castrado o masectomizado.

La cultura del Fluid self es narcisista, individualista, de seres humanos instalados en la adolescencia, como avestruces que esconden su cabeza y se niegan a aceptar la condición esencialmente dependiente del ser humano. La libertad como mera autodeterminación es un espejismo, pues somos seres que han nacido sin haber sido consultados, de unos padres no elegidos, y con una vida contingente, transitoria, mortal.

¿No nos gusta ser dependientes? ¿Es malo ser dependientes? ¿Es malo ser lo que somos? Sí, podemos crear, podemos transformar casi cualquier cosa en algo nuevo, con nuestra impronta. Pero ¿podemos crearnos o recrearnos a nosotros mismos en algo tan medular, por ejemplo, como nuestra condición sexual, que modula nuestro cuerpo? Nuestra imaginación puede ser fluida. ¿Lo son también los ovarios o los testículos?

Probablemente la dialéctica infraestructura / superestructura marxista se ha trasladado a la sexualidad. Al fin y al cabo, desde una perspectiva materialista, la libertad puede ser una ilusión; y el pensamiento, una combinación química; pero la sexualidad es algo tangible, visible, corporalmente comprobable. Si la sexualidad es la infraestructura, entonces es lo determinante, lo fundamental, lo básico. La identidad, que tradicionalmente se había basado en la nación, la religión, la cultura, la profesión, etcétera, ahora se ubica en la sexualidad. Por lo que definirse como heterosexual, homosexual, bisexual o transexual se convierte en la clave de nuestro carnet de identidad. Alterar nuestra "infraestructura" deviene en el maximum del poder creativo: la realización del seréis como Dios satánico.

¿Por qué es progresista el Fluid self? Ya que no lo explica Brenda Millis, voy a aventurar hipótesis. Es progresista (bueno, en lenguaje progresista, valga la redundancia) porque es nuevo (kainolatría), porque es lo último (escatolatría), porque se está dando (culto al factum), porque es visualmente fascinante (idolatría), porque es irracional, porque consagra nuestra voluntad y nuestras pulsiones (particularmente las eróticas) como reinas de nuestra vida.







viernes, 13 de mayo de 2022

Camus: "Los genios malos de la Europa de hoy llevan nombres de filósofos: se llaman Hegel, Marx, Nietzsche..."




Albert Camus en El mito de Sísifo: "Yo decía que el mundo es absurdo y me adelantaba demasiado. Todo lo que se puede decir es que este mundo, en sí mismo, no es razonable. Pero lo que resulta absurdo es la confrontación de ese irracional y ese deseo desenfrenado de claridad cuyo llamamiento resuena en lo más profundo del hombre".

Tengo para mí que Camus al no poder entender el mundo como quiere entenderlo decide que el mundo es absurdo. Un doble voluntarismo, el de la voluntas ut natura y el de la voluntas ut ratio.

Cabe plantearse la siguiente disposición: Kafka retrata el absurdo en su literatura; Camus reivindica el absurdo; e Ionesco refuta el absurdo.

Encuentros con Samuel Beckett. Charles Juliet. Siruela. Madrid, 2006. 

Tomando muchísimas precauciones, le explico que, a mi entender, la trayectoria de un artista no puede concebirse sin una rigurosa exigencia ética.

Largo silencio.

—Lo que me dice es justo. Pero los valores morales no son accesibles. Y no se los puede definir. Para definirlos, habría que pronunciar un juicio de valor, cosa que no es posible. Por eso nunca he estado de acuerdo con esa noción del teatro del absurdo. Porque ahí hay un juicio de valor. Ni siquiera se puede hablar de lo verdadero. Es lo que forma parte del infortunio. Paradójicamente, el artista puede encontrar una especie de salida gracias a la forma. Dando forma a lo informe. Probablemente sólo en este sentido podría haber una afirmación subyacente.


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sábado, 26 de marzo de 2022

 

Bendice; Señor,

el agua del cielo

el pan de la tierra

el vino de uva

la miel de la abeja.

Bendice, Señor,

a quienes comemos,

a quienes bebemos

y a quienes no tienen

ni agua ni pan.

jueves, 27 de enero de 2022

Un mundo nuevo, un mundo siempre nuevo, un mundo de siempre, joven para siempre, eso es el paraíso

 Intento desde entonces, todos los días, asirme a algo estable, intento desesperadamente volver a encontrar un presente, instalarlo, ampliarlo. Viajo para volver a encontrar un mundo intacto sobre el que el tiempo no tenga poder. En efecto, dos días de viaje, el conocimiento de una nueva ciudad, contienen la precipitación de los acontecimientos. Dos días en un país nuevo valen por treinta de los que uno vive en su lugar habitual, recortados por la usura, deteriorados por la costumbre. La costumbre pule el tiempo, resbala uno sobre él como sobre un suelo demasiado encerado. Un mundo nuevo, un mundo siempre nuevo, un mundo de siempre, joven para siempre, eso es el paraíso. La velocidad no es solamente infernal, es el propio infierno, es la aceleración en la caída. Existió el presente, existió el tiempo, ya no existe ni presente ni tiempo; la progresión geométrica de la caída nos ha lanzado a la nada. p. 15

Eugène Ionesco, Diario.





 

domingo, 23 de enero de 2022

Todo debate es desigual. En un debate vence la retórica, no la verdad

 Todo debate es desigual porque quienes debaten poseen distintos niveles de inteligencia, de bagaje cultural, de habilidad dialéctica. Por eso, en un debate no se dilucida la verdad, sino la capacidad persuasiva. Es una falacia pensar que de un debate aflorará la verdad.

Cualquier tema importante tiene muchos matices, se puede contemplar desde diversos prismas. Es imposible abordarlo con solvencia en un debate.

Las cuestiones relevantes se piensan, se estudian en libros, se dialogan, no se debaten.

Organizar un debate entre estudiantes sobre el aborto pensando que de ese modo surgirá la verdad blanca y prístina es una ingenuidad rusoniana. Se impondrá el más sagaz, el más rápido, el más ocurrente, el más atractivo, el más sofista. Solo de un diálogo abierto que pretenda no aprisionar la verdad sino que la verdad tome posesión de nosotros puede sobrevenir luz.





miércoles, 5 de enero de 2022

convertido ya el protestantismo por una evolución lógica y necesaria, dados sus principios, en naturalismo en el orden religioso, en escepticismo en el orden intelectual, y en cesarismo en el orden político y social

 ¡Cuan diverso aspecto toman las cosas en el siglo XVIII, convertido ya el protestantismo por una evolución lógica y necesaria, dados sus principios, en naturalismo en el orden religioso, en escepticismo en el orden intelectual, y en cesarismo en el orden político y social, y venido á España, bajo todas estas formas, bien que paulatina, sutil y embozadamente con la guerra de sucesión y el consecutivo entronizamiento de la dinastía borbónica!



martes, 28 de diciembre de 2021

«"Yo siempre te amaré", jura el poeta. Esto me parece fácil jurarlo yo también. "Te amaré a las 4.15 de la tarde del martes próximo" ¿sigue siendo eso igual de fácil?»

II

Of any poem written by someone else, my first demand is that it be good (who wrotte it is of secondary importance); of any poem written by myself, my first demand is that be genuine, recognizable, like my handwriting, as having been written, for better or worse, by me. (When it comes to his own poems, a poet’s preferences and those of his readers often overlap but seldom coincide.)

 

II
Ante cualquier poema escrito por otro, mi primera exigencia es que sea bueno (quien lo escribió tiene una importancia secundaria); ante cualquier poema escrito por mí mismo, mi primera exigencia es que sea auténtico, reconocible, como mi letra, por haber sido escrito, para bien o para mal, por mí. (Cuando se trata de sus propios poemas, las preferencias de un poeta y las de sus lectores a menudo se superponen pero rara vez coinciden).

 

III

But this poem which I should now like to write would not only have to be good and genuine: if it is to satisfy me, it must also be true.


I read a poem by someone else in which he bids a tearful farewell to his beloved: the poem is good (it moves me as other good poems do) and genuine (I recognize the poet’s «handwriting»). Then I learn from a biography that, at the time he wrote it, the poet was sick to death of the girl but pretended to weep in order to avoid hurt feelings and a scene. Does this information affect my appreciation o this poem? Not in the last. I never knew him personally and his private life is no business of mine. Would it affect my appreciation if I had written the poem myself? I hope so.

 

III
Pero este poema que me gustaría escribir ahora no sólo tendría que ser bueno y auténtico: si ha de satisfacerme, también debe ser verdadero. Leo un poema escrito por otro en el que el poeta se despide de su amada lacrimosamente: el poema es bueno (me conmueve como lo hacen otros buenos poemas) y auténtico (reconozco la «letra» del poeta). Entonces me entero, por una biografía, de que en el momento de escribirlo el poeta estaba mortalmente harto de la chica pero fingía llorar a fin de evitar herirla y provocar una escena. ¿Afecta esta información mi valoración del poema? En absoluto: nunca lo conocí personalmente y su vida privada no es asunto mío. ¿Se vería afectada mi valoración si yo mismo lo hubiera escrito? Así lo espero.

 

IV
No bastaría que yo creyera que lo que había escrito fuera verdadero: para satisfacerme, la verdad de este poema debe ser manifiesta. Tendría que estar escrito, por ejemplo, de tal manera que ningún lector pudiera leer Yo Te amo como si fuera «yo te amo».

 

VIII.

As an artistic language, Speech has many advantages –three persons, three tenses (Music and Painting have only the Present Tense), both the active and the passive voice– but it has one serious defect: it lacks the Indicative Mood. All its statements are in the subjunctive and only possibly true until verified (which is not always possible) by non-verbal evidence.

 

XXIII

The anonymous gift is a deed of charity, but we are speaking of eros, not of agape It is as much of the essence of erotic love that it should desire to disclose itself to one other as it is of the essence of charity that it should desire to conceal itself from all. Under certain circumstances, a lover may try to conceal his love (he is a hunchback, the girl his own sister, etc.) but it is not as a lover that he tries to conceal it; and if he were then to send her gifts anonymously, would not this betray a hope, conscious or unconscious, of arousing her curiosity to the point where she would take steps to discover his identity?

 

XLI

Hatred tends to exclude from consciousness every thought except that of the Hated One; but love tends to enlarge consciousness; the thought of the Beloved acts like a magnet, surrounding itself with other thoughts. Is this one reason why a happy love poem is rarely so convincing as an unhappy one: the happy lover seems continually to be forgetting his beloved to think about the universe?

 

XLII

Of the many (far too many) love poems written in the first person which I have read, the most convincing were, either the fa-la-la’s of a good-natured sensuality which made no pretense at serious love, or howls of grief because the beloved had died and was no longer capable of love, or roars of disapproval because she loved another or nobody but herself; the least convincing were those in which the poet claimed to be in earnest, yet had no complaint to make.

 

XLVII

‘The One I worship has more soul than other folks. . . / {Much funnier, I should like to say.) To be accurate, should not the poet have written... ‘than any I have met so far*?

 

XLVIII

«"Yo siempre te amaré", jura el poeta. Esto me parece fácil jurarlo yo también. "Te amaré a las 4.15 de la tarde del martes próximo" ¿sigue siendo eso igual de fácil?»

 

XLIX

1 will love You whatever happens, even though . . / — there follows a list of catastrophic miracles — (even though , I should like to say, all the stones of Baalbek split into exact quarters , the rooks of Repton utter dire prophecies in Greek and the Windrush bellow imprecations in Hebrew, Time run boustrophedon and Paris and Vienna thrice be lit again by gas)

 

Do I believe that these events might conceivably occur during my lifetime? If not, what have I promised? I will love You whatever happens, even though you put on twenty pounds or become afflicted with a moustache: dare I promise that?



miércoles, 8 de diciembre de 2021

El tonto del móvil

 Los griegos engendraron al héroe y al filósofo; los romanos, al orador. El medievo engendró al caballero, el Renacimiento al cortesano y el Barroco al discreto. ¿Y el siglo XXI? Al tonto del móvil.



Contemplar lo real es renunciar por un tiempo a transformarlo





Permanecer: Para escapar del tiempo del movimiento perpetuo

Escrito por François-Xavier Bellamy



domingo, 28 de noviembre de 2021

desrealizando el mundo en una búsqueda de la pureza y de la perfección que sólo en el ensueño encontraba

 El romanticismo inicial le había preparado el terreno [a Bécquer], desrealizando el mundo en una búsqueda de la pureza y de la perfección que sólo en el ensueño encontraba.




lunes, 22 de noviembre de 2021

el número de ediciones de un libro no arguye mérito, sino éxito

Puesto lo cual, cumple añadir que el discutido género francés novísimo me parece una dirección realista, pero errada y torcida en bastantes respectos. Hay realismos de realismos, y pienso que a ese le falta o más bien le sobra algo para alardear de género de buena ley y durable influjo en las letras. El gusto malsano del público ha pervertido a los escritores con oro y aplauso, y ellos toman por acierto suyo lo que no es sino bellaquería e indelicadeza de los lectores. No son las novelas naturalistas que mayor boga y venta alcanzaron, las más perfectas y reales; sino las que describen costumbres más licenciosas, cuadros más libres y cargados de color. ¿Qué mucho que los autores repitan la dosis? Y es que antes se llega a la celebridad con escándalo y talento, que con talento solo; y aun suple a veces al talento el escándalo. Zola mismo lo dice: el número de ediciones de un libro no arguye mérito, sino éxito.


No censuro yo la observación paciente, minuciosa, exacta, que distingue a la moderna escuela francesa: desapruebo como yerros artísticos, la elección sistemática preferente de asuntos repugnantes o desvergonzados, la prolijidad nimia, y a veces cansada, de las descripciones, y, más que todo, un defecto en que no sé si repararon los críticos: la perenne solemnidad y tristeza, el ceño siempre torvo, la carencia de notas festivas y de gracia y soltura en el estilo y en la idea. Para mí es Zola el más hipocondriaco de los escritores habidos y por haber; un Heráclito que no gasta pañuelo, un Jeremías que así lamenta la pérdida de la nación por el golpe de Estado, como la ruina de un almacén de ultramarinos. Y siendo la novela, por excelencia, trasunto de la vida humana, conviene que en ella turnen, como en nuestro existir, lágrimas y risas, el fondo de la eterna tragicomedia del mundo.

Estos realistas flamantes se dejaron entre bastidores el puñal y el veneno de la escuela romántica, pero, en cambio, sacan a la escena una cara de viernes mil veces más indigesta.

¡Oh, y cuán sano, verdadero y hermoso es nuestro realismo nacional, tradición gloriosísima del arte hispano! ¡Nuestro realismo, el que ríe y llora en la Celestina y el Quijote, en los cuadros de Velázquez y Goya, en la vena cómico-dramática de Tirso y Ramón de la Cruz! ¡Realismo indirecto, inconsciente, y por eso mismo acabado y lleno de inspiración; no desdeñoso del idealismo, y gracias a ello, legítima y profundamente humano, ya que, como el hombre, reúne en sí materia y espíritu, tierra y cielo! Si considero que aun hoy, en nuestra decadencia, cuando la literatura apenas produce a los que la cultivan un mendrugo de amargo pan, cuando apenas hay público que lea ni aplauda, todavía nos adornan novelistas tales, que ni en estilo, ni en inventiva, ni acaso en perspicacia observadora van en zaga a sus compañeros de Francia e Inglaterra (países donde el escribir buenas novelas es profesión, a más de honrosa, lucrativa), enorgullézcome de las ricas facultades de nuestra raza, al par que me aflige el mezquino premio que logran los ingenios de España, y me abochorna la preferencia vergonzosa que tal vez concede la multitud a rapsodias y versiones pésimas de Zola, habiendo en España Galdós, Peredas, Alarcones y otros más que omito por no alargar la nomenclatura.

jueves, 11 de noviembre de 2021

 «Dos mil millones de hombres que solo entienden a los robots, que solo comprenden a los robots, se convierten en robots».