Seguidores

viernes, 23 de octubre de 2020

Ni todo personaje literario es un enfermo psíquico ni el psicoanálisis es la única o la mejor de las terapias. La crítica literaria de corte freudiano es una intrusión de la psicología en la literatura que, más que aclarar, confunde. Distorsiona a los personajes, los neurotiza.

A no ser que se piense que la palabra de Freud es la más verdadera y definitiva sobre el hombre. Pero no es el caso.


Textos de Víktor Frankl y otros autores sobre el pensamiento freudiano

Freud quedó enmarañado en el ambiente, de un lado mojigato y lascivo de otro, que dominaba en su época, en la llamada cultura victoriana de terciopelo, y en segundo lugar, también en sentido formal, por cuanto todas sus concepciones se basan en un modelo mecanicista, que no por llamarle dinámico -usan­do un eufemismo- resulta un ápice más apro­vechable. (13)

A Max Scheler cabe el honor de haber sido el primero en llamar la atención sobre este punto álgido del psicoanálisis, es decir, sobre la aporía que representa este concepto de «censura de los sueños». La aporía consiste en que la instancia, que durante el sueño reprime, censura y sublima, no puede provenir en modo alguno de los instintos, porque éstos son justamente el quod u objeto de la inhibición y no pueden ser en consecuencia el «quien» o sujeto de la misma. A los alumnos que asisten a mis clases les suelo aclarar este punto, recordándoles que aún no se co­noce el caso de un río que haya construido su propia presa de contención. 

Pero no solamente en lo referente a la «Genealogía de la Moral» ha caído en error el Psicoanálisis, con su hipotética reducción de la misma a la represión de lo instintivo, también ha fallado en lo referente a la teleología que dirige la realidad psíquica, por cuanto el Psicoanálisis reduce el campo visual al suponer que el principio de la homeóstasis, tomado de la Biología, era vigente sin más, no sólo en el ámbito de la naturaleza, sino también en el de la cultura. Esto equivaldría a decir llanamente que el hombre está por naturaleza orientado, o lo que es lo mismo, que toda la actividad humana se puede dirigir a «liquidar y someter las magnitudes de estímulos o de excitaciones que, procedentes de dentro y fuera, llegan hasta él», a cuyo «intento sirve el aparato anímico» (S. Freud, Gesammelte Werke XI, 370). «Los conceptos fundamentales de la motivación humana están pensados por Freud en sentido de. la homeóstasis, es decir, Freud explica cualquier acción como encaminada al restablecimiento de un equilibrio perdido. Sin embargo, la hipótesis de Freud, basada en la Física de su tiempo, según la cual la única tendencia, fundamental y primaria, del ser vivo sería el relajamiento, no está de acuerdo con la realidad. El crecimiento. y la reproducción son fenómenos que se resisten a ser aclarados solamente a base del principio de la homeóstasis» (Charlotte Bühler, Psychologische Rundschau, t. VIII, 1, 1956).

En consecuencia, ni aun en el ámbito de lo puramente biológico tiene validez el principio de la homeóstasis, por no hablar de la dimensión psico-noológica del hombre. «El hombre que crea, por citar un ejemplo, instala lo que hace y lo que produce en una realidad positivamente concebida, mientras que en la tendencia a conservar un equilibrio, del que se acomoda a algo, la realidad es concebida de modo negativo» (1. c.). También Gordon W. Allport toma una actitud crítica y polemista frente al principio de la homeóstasis: «Motivation is regarded as a state of tenseness that leads us to seek equilibrium, rest, adjustment, satisfaction, or homeostasis. From this point of view personality is nothing more than our habitual modes of reducing tension. This formulation, of course, is wholly consistent with empiricism's initial presupposition that man is by nature a passive being, capable only of receiving impressions from, and responding to external goals. This formula, while applicable to opportunistic adjustments, falls short of representing the nature of propriate striving. The characteristic feature of such striving is its resistance to equilibrium, tension is maintained rather than reduced».

(15-17)

Cfr. J. H. SCHULTZ: «Es una deplorable moda de nuestro tiempo la de creer que la Psicoterapia "autén­tica" ha de ser siempre Psicoanálisis. Tales afirmaciones dan como cosa cierta, la opinión, completamente erró­nea, de que una neurosis en el fondo no es sino... una actitud fallida, que proviene, en todo caso, de la pri­mera infancia y que ha arraigado con la correspondiente profundidad en la personalidad, y que, por tanto, cualquier otro tratamiento psicoterapéutico significa sólo un sucedáneo de baja calidad, un tratamiento in­completo o una ilusión vana del médico, etc. Error tan pernicioso sólo ha podido tener su origen en ambientes científicos, donde se ha perdido por completo el contacto con la práctica médica corriente.» (Die seelische Krankenbehandtung, 7ª ed., Stuttgart, 1958, pág. 7.) (28)

Con otras palabras, es decir, con las del arzobispo coadjutor de Viena, doctor Franz Jachym, se podría decir: «No acabo de ver claro por qué razón haya de tener yo acceso a casa solamente por y a través del sótano y por qué toda reparación de la misma haya de efectuarse siempre comenzando desde abajo». Al traer esto a cuento nos viene a las mientes que ha sido el mismo Freud quien juzgó al Psicoanálisis del siguiente modo: «Yo me he parado en el subterráneo y en el parterre del edificio y no he salido de allí»; esto escribía en una carta a Ludwig Binswanger. (30 y 31)

Indudablemente que primero se ha de comenzar por poner en orden todo aquello que –si me es lícito expresarme así significa o representa las condiciones naturales de posibilidad para la existencia espiritual y personal del hombre; la equivocación está tan sólo en pretender localizar, de una manera tendenciosa y exclusivista, el origen de todas las perturbaciones en la zona de lo psíquico, como continuamente se viene haciendo. Esto equivaldría a localizarlas erróneamente, puesto que no solamente lo psíquico, sino tam­bién lo somático y lo noético pueden ser el origen de la enfermedad. Y el Psicoanálisis, desde el punto de vista de la etiología, es culpable de par­cialidad en dos aspectos, quiero decir, su hori­zonte visual está coartado por dos antiparras, sólo que no las lleva a la derecha y a la izquierda, sino una arriba y otra abajo, porque de un lado, al aferrarse a la psicogénesis, olvida la somatogénesis, y de otro la noogénesis de las afecciones neuróticas. (33)

Viktor E. Frankl. La idea psicológica del hombre. Rialp, Madrid, 1979.




domingo, 27 de septiembre de 2020

Ya en la calle El corazón de la libélula, de Antonio Barnés

 Ya en la calle El corazón de la libélula, de Antonio Barnés (Madrid, Kolaval por Hispanoamérica, la cultura y los valores, S.C.)

Pedidos a 

el_corazon_de_la_libelula@kolaval.net

Del prólogo de Jaime Siles:

(...) con una tan amplia como rica paleta de formas y recursos, que incluye desde la nana y la canción infantil hasta el soneto, todo ello con una tonalidad fonética que recuerda tanto a la de los modernistas tardíos y feístas como a la musical prosodia de Valle-Inclán, no desdeña la incursión en estampas de nuestras postmodernidades (unos botines blancos se enfundan/ en vaqueros…), como, recordando a Unamuno, aspira a desnudar / el alma/ en unos versos/ o en unas palabras. (...) Antonio Barnés nos devuelve la fe en una poesía que es vida y redención a la vez.


Antonio Barnés, profesor del Departamento de Literaturas Hispánicas y Bibliografía de la Universidad Complutense de Madrid.

Que vuele la palabra
que transfigure
ligera la existencia
que sobrevuele
el macizo léxico
de la prosa
realista y descriptiva
que golpea nuestra mente
y frena nuestra lengua
y nuestra alma.
La palabra es brisa
es movimiento
aire
de esa lluvia negra
lacia y limpia
como los manantiales
de montaña roja
como la sangre
tibia y húmeda
flexible
como la sonrisa
y el rictus
versátil
etrusco.

sábado, 19 de septiembre de 2020

establecimiento de un silencio en el que la verdad pueda germinar y madurar; eso es lo que se debe a los hombres.

 A los criminales, el verdadero castigo; a los desdichados, a los que la desdicha ha mordido en el fondo del alma, una ayuda capaz de llevarles a apagar su sed en las fuentes sobrenaturales; a todos los demás, un poco de bienestar, mucho de belleza, y la protección contra quienes podrían hacerles daño; en todas partes, limitación rigurosa del tumulto de mentiras, propagandas y opiniones; establecimiento de un silencio en el que la verdad pueda germinar y madurar; eso es lo que se debe a los hombres. (p. 73)



lunes, 31 de agosto de 2020

Leo y escribo en busca del sentido perdido

 Así pues, las fronteras entre placer, conocimiento, explicación, sentido, aprendizaje de la vida, imaginación, han sido muy borrosas en mi experiencia de lectora, y necesariamente deben serlo en mi oficio de escritora. Leo y escribo en busca del sentido perdido. Una historia, hasta la más banal, tiene un cierto significado, hay un más allá de las palabras que se desprende de lo dicho, hay en ellas una cierta explicación del mundo que me conforta. Leer es para mí un ejercicio de reflexión, la historia debe llevarme a alguna parte, a alguna conclusión, si se quiere, a algún aprendizaje. El sinsentido que subyace a la existencia humana me parece ese hueco negro por el que se escapa el universo. Puedo comprender la muerte porque la vida de una persona solo se concibe totalmente después de que ha terminado. Pero el sinsentido cancela la palabra, cancela la existencia; la vida sin sentido me resulta intolerable.

Escribir una novela me parece una manera de darle sentido a la vida, en tanto recoge los fragmentos inacabados, inútiles y desperdigados para ordenarlos en el papel; sostenerlos dentro de una coherencia propia que les concede el texto; inscribirlos en un universo en el que, por pequeño que sea, algo significan. El hecho de que las circunstancias que se relaten no hayan sucedido en forma fehaciente y no provengan de un protocolo mnémico concreto supone un acto de creación, pero lo representado tiene para mí el carácter de interpretación de una experiencia que flota en algún lugar de la memoria. En el lenguaje los personajes y sus relatos adquieren un peso mayor que el que tienen las personas y sus vidas. El lenguaje asegura una mayor consistencia que la fugacidad de la existencia. Eso, al menos, cree un escritor. De todos modos, la memoria no es un hecho de comprobación ni un archivo de verificaciones. Puede, por supuesto, rescatar circunstancias verídicas pero es, fundamentalmente, un discurso acerca de esas circunstancias. Es también un tipo de ficción con la que soportamos el vacío de lo real. Los enlaces entre un territorio y otro son, pues, de difícil separación. ¿Cuánto hay de verdad verificable en la reconstrucción de la memoria? ¿Cuánto hay de ficción inexistente en la invención? Lo más que puedo decir acerca de mí misma es que en las novelas que escribo hay elementos cuyo origen podría localizar, y apuntar hasta dónde tal personaje existió, hasta dónde le di unas circunstancias que imaginé. Pero, probablemente, cuando creo estar recordando, estoy inventando, y donde creo inventar, recupero una vivencia olvidada.





martes, 25 de agosto de 2020

«la novela es, por encima de todo, una experiencia intensa de prolongada intimidad con otra conciencia»

 La novelista estadounidense Jane Smiley, citada por Lodge (108), propone una definición interesante: «la novela es, por encima de todo, una experiencia intensa de prolongada intimidad con otra conciencia». El oído tiene que estar atento a esa conciencia con la que he decidido entrar en una permanente intimidad, que por supuesto es diferente a la mía; esa es una de las maravillas de la literatura, la posibilidad de entrar en otros mundos, lo que en la práctica es una aventura ilimitada. Comenta Lodge que, por encima de cualquier otra representación artística, la novela se centra en la conciencia, «en la representación de los pensamientos y las emociones que muchos de nosotros, durante la mayor parte del tiempo, albergamos en nuestro interior».



domingo, 23 de agosto de 2020

Un breve mechón atrapado, aplastado / A short strand caught, crushed

Un breve mechón atrapado, aplastado

Por una cinta intrascendente

Un fragmento de pelo que se evade

Que huye de la foto del artista

Puede ser a la vez un universo

De amor y de bellezas refulgentes

Un manojo de pelos erizados o

Suaves que se cortan en un tris

Por peluquera,

Puede ser la ocasión que reverbera

Para un ocaso de vida displicente.

En lo pequeño anida el universo

En el detalle se esconde el firmamento

Lo más liviano es lo más gigante

Lo que se oculta al final es reluciente.


A short strand caught, crushed

 Because of an unimportant tape

 A fragment of hair that evades

 That flees from the artist's photo

 It can be at the same time a universe

 Of love and shining beauties

 A bunch of bristly hairs or

 Smooth as a whistle

 By hairdresser,

 It may be the occasion that reverberates

 For a blasé life's downfall

 In the small the universe nests

 In the detail is hidden the firmament

 The lightest is the most gigantic

 What's hidden at the end is shiny.

la mayoría de la gente es mucho más fácil expresar una idea abstracta que describir un objeto que está viendo realmente

 Flannery O’Connor decía que “para la mayoría de la gente es mucho más fácil expresar una idea abstracta que describir un objeto que está viendo realmente. Pero el mundo del novelista está hecho de materia”. 

Si el pensamiento del autor no puede estar al servicio de la experiencia, la escritura queda como cosa impostada: “si no puedes escribir algo de una experiencia pequeña, probablemente tampoco serás capaz de escribir de muchas otras experiencias. La tarea del escritor es observar la experiencia, no fusionarse con ella”.


Todo lo que se exhibe o se expone en la escritura −o en el pensamiento que se le da al narrador− debe estar hecho desde la observación y la especificidad de los hechos.


Todo arte es el arte de escuchar. Cuanto más miro, más salgo de mi prejuicio. Es difícil mirar lo real sin postergar el juicio, pero para escribir es necesario hacerlo. Muchas veces la gente no mira lo real, no miramos lo que hay. Flannery O’Connor habla de la mirada de lo concreto, dice que no se puede crear compasión desde la compasión.


Simone Weil decía que aprender a observar es la base de todas las artes, menos la música. Se trata de una “disposición del sujeto en la que éste se implica poniendo todo de sí mismo”. La atención “se cualifica por su constancia, que se opone a la dispersión propia de la curiosidad”. También decía que “el conocimiento no se obtiene por la acumulación de lo disperso sino por la profundización continua de lo mismo”. Y que en el ámbito de la inteligencia, la humildad no es otra cosa que atención. Clarice Lispector ha mirado más cuando escribió el cuento de la mujer que no puede salir a la calle con la cara desnuda y se maquilla como una puerta para ir a una fiesta, ahí ella mostró una atención paciente.


¿Por qué hacemos juicios rápidos? Porque nos da angustia mantenernos en la duda. Para escribir, el juicio rápido no sirve. Si yo digo de un personaje “es un aparato”, no digo nada, tengo que especificar qué clase de aparato es. Si digo “me molesta”, “no me gusta”, “no existe”, o “me molesta porque existe” o “es un fantasma”, lo niego, son expresiones rápidas que no definen al personaje. Para escribir debo mantenerme en una duda razonable, quedarme un poco antes del concepto, de la crítica, del juicio rápido.


Hay dos tipos de escritores, los que miran a través de una ventana, como Felisberto Hernández, y los otros, los que se meten con la  gente, con la sociedad, con los ricos, con los pobres, con el campo, con la  forma de hablar. Generalmente no escuchamos, hacemos juicios de valor. Para escribir hay que saber mirar y saber escuchar cómo habla la gente. Mirar bien a fondo y escuchar a fondo es necesario para los que quieren escribir.


Mansilla, que fue militar, escritor, dandi y el excéntrico sobrino de Rosas, decía que escribir no es escribir bien, sino comunicar una
experiencia.


El lenguaje es lo que es, de lo que me tengo que valer para escribir. Uno tiene un repertorio de palabras propio, pero al mismo tiempo ¿cómo hago para no engolosinarme con ciertas palabras que me fascinan? No hay que dejarse llevar por las palabras, las palabras son arenas movedizas de las que hay que evitar agarrarse.
Además del lenguaje está la puntuación, que es la respiración del texto. La gente que puntúa con frases muy cortas no comunica bien, son como esos pajaritos que hacen pasos cortitos. Un texto de frases cortas es más trabajoso para el lector, porque no hay un sujeto atrás; falta un narrador que hile mínimamente. He notado que según qué profesión tiene el que escribe, cuenta diferente. Los de Letras cuentan largo, los psicólogos cuentan psicológico. Yo, en una época, acostumbrada a dar clases de filosofía, usaba mucho el paréntesis o los  dos puntos, que son explicatorios.


No debemos engolosinarnos con las palabras, ni con los adjetivos redundantes, ni con las frases importantes. Al escribir no hay que quedarse en un concepto, hay que quedarse a unos pasos del concepto, un poco antes, sin llegar a él. Hay que darse tiempo y no cerrar. Ahí, en ese lugar antes del concepto, está la literatura, lo que nos hace ver, lo que abre ventanas. Ahí y no en la frase conclusa, inteligente, pedante. Hay que desconfiar de las frases hechas, de los lugares comunes y de los conceptos terminados.


Yo no puedo escribir con antipatías, ni me interesa desarrollar ideas. Me interesa más cómo se mueven, cómo hablan los personajes, de qué modo particular y con qué tono dicen una cosa. Lo que piensa la gente es muy relativo. No hay grandes verdades en materia de ideas; en general, o no tenemos muchas ideas o lo que decimos es bastante
circular y reiterado.

sábado, 22 de agosto de 2020

Un adjetivo cierra y una metáfora abre / An adjective closes and a metaphor opens

 Un adjetivo cierra y una metáfora abre

No hay adjetivo que te defina

eres rosa abierta

metáfora es tu nombre

Cueva, bosque, nube, pozo,

cueva profunda,

bosque tupido,

nube azul,

pozo de luz.

Adjetivos que no te cierran

Cueva profunda que nunca acaba

Bosque tupido de dulce olor

Nube azul de suave tacto

Pozo de luz donde flotar desnudo

de cada metáfora un poema

Y de un poema un poemario

Un poemario infinito que no te agota.


An adjective closes and a metaphor opens

There is no adjective that defines you

you're pink open

metaphor is your name

Cave, forest, cloud, well,

deep cave,

dense forest,

blue cloud,

Light well.

Adjectives that do not close you

Deep cave that never ends

Sweet-smelling dense forest

Blue cloud of soft touch

Well of light where to float naked

from each metaphor a poem

And from a poem a book of poetry

An infinite book of poetry that doesn't exhaust you.


domingo, 16 de agosto de 2020

Libros rojos y amarillos, azules y morados / Red and yellow, blue and purple books

 

Libros rojos y amarillos, azules y morados

rojos de pasión amarillos de calor,

azules de esperanza y morados de nostalgia.

Libros protectores desempolvados con mi cabellera

barrera de miradas indiferentes 

y de pantallas inodoras e incoloras.

Libros que pesan y liberan,

que huelen, que empapelan la vida

y nos hacen viajar al infinito.


Red and yellow, blue and purple books

red of passion yellow of heat,

blues of hope and purples of nostalgia.

Protective books dusted with my hair

blind spot

and odourless and colourless screens.

Books that weigh and release,

that smell, that paper life

and make us travel to infinity.

Oleg Oprisco

viernes, 14 de agosto de 2020

paraíso digital / digital paradise

amores enlatados
amigos enlatados
placeres enlatados
noticias enlatadas
bellezas enlatadas
cuerpos enlatados
almas enlatadas
libros enlatados
cabellos enlatados
labios enlatados
paraíso digital


canned loves

canned friends

canned delights

canned news

canned beauties

canned bodies

canned souls

canned books

canned hair

canned lips

digital paradise


domingo, 9 de agosto de 2020

La mujer que dormía en su libro

La mujer que dormía en su libro

entre blancos y negros, letras y párrafos,

márgenes y papeles.

Sus sueños aparecían escritos,

su vestido secaba la tinta,

sus cabellos aireaban las palabras.

La mujer que vivía en los libros,

dormía en los libros, escribía viviendo,

vivía escribiendo.

La mujer que dormía en los libros

poesía era ella

prosa sus pies

sus manos plumas

su saliva tinta

su danzar un aleteo de páginas.

Sus cabellos lluvia de letras.

La mujer que dormía en los libros,

los perfumaba.

 

The woman who slept in her book

between black and white, letters and paragraphs,

margins and papers.

His dreams appeared written,

her dress dried up the ink,

her hair fanned the words.

 The woman who lived in the books

slept in books, wrote while living,

lived while writing.

The woman who slept on the books

poetry was she

prose her feet

his hands feathers

his saliva inkher dancing a flutter of pages.

Her hair raining down.

The woman who slept on the books

perfumed them.


Brooke Shaden

sábado, 8 de agosto de 2020

Memento vivere

Recuerda, muerte, que has de renacer

cubrir tus huesos y orificios

de carne rosada y refulgente,

vestir tu desnudez de traje blanco

y colorear tus labios desvaídos.

Recuerda que tus pies tan descarnados

han de venir a ser dos maravillas

y tus brazos, apenas dos escobas,

ser un amor de rosas y claveles.

Recuerda, muerte, que has perdido.

La durmiente, aun dormida y ovillada,

te ha postrado en el suelo para siempre.


Remember, death, that you must be reborn

cover your bones and holes

of pink, glistening flesh,

dress your nakedness in a white suit

and color your faded lips.

Remember that your feet so skinny

must become two wonders

and your arms, just two brooms,

be a love of roses and carnations.

Remember, death, you have lost.

The sleeping woman, still asleep and curled up,

has put you down forever.

domingo, 26 de julio de 2020

El artista delante de su cuadro

Estaba la artista vestida y desnuda delante de su cuadro. Vestida pues llevaba ropa, pero desnuda porque estaba de pie, impertérrita, erguida delante de su cuadro, expuesta a la indiferencia, al comentario irónico o a la mirada superficial. Nada más que por ello el artista merece un respeto infinito, un beso en sus pies. Aguantaba el tipo delante de su cuadro no figurativo de colores variados. ¿Qué decir ante el cuadro? Me gusta. Pero no sé si me gusta o ni siquiera si me ha de gustar. Me acerco al cuadro para ver mejor el nombre de la artista. ¡Ah, eres pariente de la famosa periodista! Sí, es mi hermana. Ya se ha convertido en la hermana de, ya no es ella, es la hermana de. Hay que dejarse de hermanas, mirarle a los ojos y decirle. Qué cuadro más bonito, porque lo es, porque al menos es bonito que alguien te enseñe el alma, más difícil que enseñar el cuerpo.



miércoles, 15 de julio de 2020

bajo la pluma del verdadero escritor, toda palabra sea un neologismo…

Para mi gusto, Quevedo es el primer escritor castellano. He dicho escritor.
Hay clásicos y clásicos. Quevedo, como Fernando de Rojas, como Santa Teresa, como Góngora, da la impresión de estar creando en cada momento el lenguaje en que se expresa. Los dos fray Luis, por el contrario, parece que lo hayan recibido ya hecho y que lo soporten. Cervantes ocupa un lugar intermedio; cierto que la lengua le lleva y no él a ella; pero, en este dejarse llevar, él mismo se regala y regocija, y bien se nota que da aire y ayuda a quien le lleva, como un buen jinete a su caballo.
Humboldt hubiera dicho que el verbo de Luis de Granada es un ergon, un resultado; mientras que el verbo de Quevedo es una energeia, una energía. Para mí, la proporción de esta energía, de este dinamismo en su lenguaje, es la que nos da la medida de un escritor considerado como artista del verbo.
Alguna vez he explicado el primer precepto de mi retórica ideal. Es aquel que ordena que, bajo la pluma del verdadero escritor, toda palabra sea un neologismo… Así se cumple en Quevedo.
¡Qué vocablos nerviosos y linajudos, como potros finos, los de Quevedo! ¡Qué rápidas y perfectas cópulas de sustantivos y adjetivos! ¡Qué salto de elipsis, qué trágica bacanal en el hipérbaton!… ¡Y aquel impulso frenético que fuerza las nociones vestales y es causa de que los mismos verbos intransitivos se vuelvan violentamente, prolíficamente transitivos!...
En medio de esta orgía de fuerza brilla de pronto la inteligencia hecha malicia, con el frío resplandor de una navaja española, en la revuelta confusión de un fandango popular.
14-II-1918
Eugenio d’Ors, El valle de Josafat, páginas 59-60. Edición de Ángel d’Ors y Alicia García-Navarro. Madrid: Espasa-Calpe, 1998.


JUAN BAUTISTA 



LA doctrina de San Juan Bautizador es 
la de que hemos de ser puros por- 
que estamos en vísperas de la plenitud de 
los tiempos. 

San Juan Bautizador es el patrón de la 
esperanza. No de la esperanza pasiva, sino 
de la esperanza activa, porque empieza 
por decir: «Hay que purificarse. > 

Quiere decir que, si antes no nos puri- 
ficábamos, ¿de qué nos serviría la plenitud 
de los tiempos? 

La gran cosa que aguardas, hombre, 
tendrá lugar mañana. Pero tú no la sabrás 
aprovechar, ni tan sólo la sabrás cono- 
cer si no empiezas por purificarte hoy 
mismo. 

Anticípate a los tiempos nuevos. Haz 
hoy como si ya hubiese acontecido lo que 
esperas para mañana. 

Recibe el bautismo. Pueden tener lugar 
todos los prodigios. Está a punto de arti- 
cularse el verbo de la liberación. 

Pero recibe el bautismo. 

Esta es la doctrina de San Juan el Bau- 
tizadon 

lunes, 22 de junio de 2020

mejor es que en España haya quince o veinte núcleos intelectuales, si se quiere antagónicos, que no que la nación sea un desierto


Ganivet: Lo más permanente en un país es el espíritu del territorio. El hecho más trascendental de nuestra historia es el que se atribuye a Hércules cuando vino, y de un porrazo nos separó de África; y este hecho no está comprobado por documentos fehacientes. Todo cuanto viene de fuera a un país ha de acomodarse al espíritu del territorio si quiere ejercer una influencia real.

Este criterio no es particularista: al contrario, es universal, puesto que si existe un medio de conseguir la verdadera fraternidad humana, éste no es el de unir a los hombres debajo de organizaciones artificiosas, sino el de afirmar la personalidad de cada uno y enlazar las ideas diferentes por la concordia y las opuestas por la tolerancia. Todo lo que no sea esto es tiranía: tiranía material que rebaja al hombre a la condición de esclavo, y tiranía ideal que lo convierte en hipócrita. Mejor es que usted y yo tengamos ideas distintas, que no que yo acepte las de usted por pereza o por ignorancia; mejor es que en España haya quince o veinte núcleos intelectuales, si se quiere antagónicos, que no que la nación sea un desierto y la capital atraiga a sí las fuerzas nacionales, acaso para anularlas, y mejor es que cada país conciba el cristianismo con su espíritu propio, así como lo expresa en su propia lengua, que no se someta a una norma convencional. No debe satisfacernos la unidad exterior: debemos buscar la unidad fecunda, la que resume aspectos originales de una misma realidad.

Esto parecerá vago, pero tiene multitud de aplicaciones prácticas, de las que citaré algunas para precisar más la idea. El socialismo tiene en España adeptos que propagan estas o aquellas doctrinas de este o aquel apóstol de la escuela. ¿No hay acaso en España tradición socialista? ¿No es posible tener un socialismo español? Porque pudiera ocurrir, como ocurre, en efecto, que en las antiguas comunidades religiosas y civiles de España estuviera ya realizado mucho de lo que hoy se presenta como última novedad. Creo, pues, más útiles y sensatos los estudios del señor Costa, de quien usted hablaba con justo elogio, que los discursos de muchos propagandistas que aspiran a reformar a España sin conocerla bien.


sábado, 20 de junio de 2020

es el ambiente contemporáneo el que domina sobre el común de las medianías

Un hombre o una mujer virtuosos pueden retener a cualquier joven durante un tiempo en una atmósfera sana; pero a la postre, es el ambiente contemporáneo el que domina sobre el común de las medianías. La frecuente vileza corintia del periodista americano o del croniqueur parisiense, tan fácilmente digerible ejerce una influencia negativa incalculable; tocan todos los asuntos, y todos con la misma mano egoísta; inician a las cabezas jóvenes e inexpertas en un espíritu indigno; surten a las mentes romas de citas punzantes. El volumen de estas feas preocupaciones desborda el de las escasas intervenciones de los grandes hombres; el desprecio, el egoísmo y la cobardía se desparraman en grandes hojas sobre las mesas en tanto que su antídoto, en pequeños volúmenes, reposa intacto sobre las estanterías. He aludido a los americanos y a los franceses no porque sean más viles, cuanto por ser más legibles que los ingleses; el daño que causan es más efectivo: en América, debido a las masas; en Francia, al escaso número de lectores; pero también entre nosotros se descuidan diariamente las servidumbres de la literatura, diariamente se suprime o tergiversa la verdad y diariamente se degrada el tratamiento de los asuntos importantes. No se considera al periodista como un funcionario serio; pero estimad el bien que podría hacer por el daño que hace; valga un solo ejemplo: el hecho de que cuando, en un mismo día, dos periódicos de tendencia política opuesta vocean abiertamente una noticia determinada en interés de su propio partido, nos sonreímos del descubrimiento (¡ya no es tal descubrimiento!) como si se tratara de un buen chiste o de una estratagema excusable. Mentir tan descaradamente apenas es mentir, es cierto; pero una de las enseñanzas que profesamos transmitir a los jóvenes es el respeto a la verdad; y no creo que semejante formación se vea coronada por el éxito mientras algunos de nosotros cultivemos y el resto apruebe sin el menor reparo la falsedad pública.

Robert L. Stevenson – La moral de la profesión de las letras





viernes, 19 de junio de 2020

Todo juicio crítico supone un encuentro de dos sensibilidades

Todo juicio crítico supone un encuentro de dos sensibilidades: la del autor de la obra de arte y la del crítico o intérprete. Dicho de otro modo: lo que llamamos interpretación es el resultado de un proceso en virtud del cual nuestra propia personalidad actúa como filtro para la expresión de otra persona. Esto es evidente en el caso de la ejecución musical, pero vale también para cualquier tipo de imitación. Sin embargo, conviene subrayar que esa evidencia no es necesariamente tal para los contemporáneos. Puesto que la intrepretación de una obra de arte consta de dos elementos: el elemento original, que proporciona el artista antiguo, y el que añade sü intérprete posterior, hay que esperar a que este segundo elemento pertenezca también al pasado, para que se transparente, como sucedería en el caso de un palimpsesto o de un manuscrito realizado con tinta invisible. Por lo general, los contemporáneos no tienen conciencia de ese elemento añadido, puesto que éste corresponde al sentimiento común de la época, está en el aire que se respira; la conciencia que de él tienen no es mayor que la que una persona sana tiene de sus propias funciones fisiológicas. Pero si dejamos que pasen unos años (que no necesitan ser muchos) veremos que el punto de vista cambia de una manera imperceptible pero inevitable; la investigación histórica y filológica va modificando los datos de un problema; determinados aspectos de la personalidad de un artista, antes ocultos, pasan al primer plano, y como resultado de ello ya no sentimos igual que nuestros padres, o que nosotros mismos ayer. p. 36.


¿Cuáles son las características de la memoria estética en el arte? Según Russi, su incapacidad de ser aprehendida en el nivel de los sentidos. Las sensaciones concomitantes que la conciencia aprehende a través de la percepción de una obra de arte sólo pueden perdurar como memoria, y sólo en la memoria pueden ser vividas. La obra de arte es un objeto alusivo: según los diferentes materiales a que recurre la expresión, éste apela directamente a uno u otro aspecto del alma, y a través de la memoria sugiere los demás aspectos. Las diferentes artes no cooperan como lo hacen los sentidos; cada arte trabaja en su propio terreno; una característica de la experiencia estética consiste en que a través de un solo arte se logra expresar el arte en general; por el contrario, con la suma de los esfuerzos de todas las artes sólo se consigue que unas estorben a las otras. En la experiencia sensible sucede precisamente lo opuesto: sólo puede aprehenderse un objeto si intervienen todos los sentidos. La grandeza de una obra de arte siempre consiste en conceder a
61
la memoria la posibilidad de establecer —a partir de los datos sensibles que presenta determinado arte— cierto margen de indeterminación en lo que al resto se refiere. En esto reside la diferencia entre la memoria práctica y la memoria estética:
mientras que en la primera la respectiva sensación real puede reemplazar a la sensación imaginada, la memoria estética, en cambio, es sustancialmente memoria, porque ninguna sensación real, ninguna suma de sensaciones reales puede reemplazar a las sensaciones que a través de esa memoria se ofrecen a la conciencia.

viernes, 12 de junio de 2020

Crimen de lesa inteligencia

Es criminal tener a doctores en la universidad corrigiendo cientos de trabajitos de nivel de primaria y decenas de trabajos fin de grado de nivel de bachillerato. Es una ruina para su inteligencia y para su labor intelectual, y un lastre para la cultura y la educación de un país. Mientras, sus responsables "universitarios" reparten títulos a destajo en ceremonias que parecen un vodevil y hacen caja.