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domingo, 9 de agosto de 2020

La mujer que dormía en su libro

La mujer que dormía en su libro

entre blancos y negros, letras y párrafos,

márgenes y papeles.

Sus sueños aparecían escritos,

su vestido secaba la tinta,

sus cabellos aireaban las palabras.

La mujer que vivía en los libros,

dormía en los libros, escribía viviendo,

vivía escribiendo.

La mujer que dormía en los libros

poesía era ella

prosa sus pies

sus manos plumas

su saliva tinta

su danzar un aleteo de páginas.

Sus cabellos lluvia de letras.

La mujer que dormía en los libros,

los perfumaba.

 

The woman who slept in her book

between black and white, letters and paragraphs,

margins and papers.

His dreams appeared written,

her dress dried up the ink,

her hair fanned the words.

 The woman who lived in the books

slept in books, wrote while living,

lived while writing.

The woman who slept on the books

poetry was she

prose her feet

his hands feathers

his saliva inkher dancing a flutter of pages.

Her hair raining down.

The woman who slept on the books

perfumed them.


Brooke Shaden

sábado, 8 de agosto de 2020

Memento vivere

Recuerda, muerte, que has de renacer

cubrir tus huesos y orificios

de carne rosada y refulgente,

vestir tu desnudez de traje blanco

y colorear tus labios desvaídos.

Recuerda que tus pies tan descarnados

han de venir a ser dos maravillas

y tus brazos, apenas dos escobas,

ser un amor de rosas y claveles.

Recuerda, muerte, que has perdido.

La durmiente, aun dormida y ovillada,

te ha postrado en el suelo para siempre.


Remember, death, that you must be reborn

cover your bones and holes

of pink, glistening flesh,

dress your nakedness in a white suit

and color your faded lips.

Remember that your feet so skinny

must become two wonders

and your arms, just two brooms,

be a love of roses and carnations.

Remember, death, you have lost.

The sleeping woman, still asleep and curled up,

has put you down forever.

domingo, 26 de julio de 2020

El artista delante de su cuadro

Estaba la artista vestida y desnuda delante de su cuadro. Vestida pues llevaba ropa, pero desnuda porque estaba de pie, impertérrita, erguida delante de su cuadro, expuesta a la indiferencia, al comentario irónico o a la mirada superficial. Nada más que por ello el artista merece un respeto infinito, un beso en sus pies. Aguantaba el tipo delante de su cuadro no figurativo de colores variados. ¿Qué decir ante el cuadro? Me gusta. Pero no sé si me gusta o ni siquiera si me ha de gustar. Me acerco al cuadro para ver mejor el nombre de la artista. ¡Ah, eres pariente de la famosa periodista! Sí, es mi hermana. Ya se ha convertido en la hermana de, ya no es ella, es la hermana de. Hay que dejarse de hermanas, mirarle a los ojos y decirle. Qué cuadro más bonito, porque lo es, porque al menos es bonito que alguien te enseñe el alma, más difícil que enseñar el cuerpo.



miércoles, 15 de julio de 2020

bajo la pluma del verdadero escritor, toda palabra sea un neologismo…

Para mi gusto, Quevedo es el primer escritor castellano. He dicho escritor.
Hay clásicos y clásicos. Quevedo, como Fernando de Rojas, como Santa Teresa, como Góngora, da la impresión de estar creando en cada momento el lenguaje en que se expresa. Los dos fray Luis, por el contrario, parece que lo hayan recibido ya hecho y que lo soporten. Cervantes ocupa un lugar intermedio; cierto que la lengua le lleva y no él a ella; pero, en este dejarse llevar, él mismo se regala y regocija, y bien se nota que da aire y ayuda a quien le lleva, como un buen jinete a su caballo.
Humboldt hubiera dicho que el verbo de Luis de Granada es un ergon, un resultado; mientras que el verbo de Quevedo es una energeia, una energía. Para mí, la proporción de esta energía, de este dinamismo en su lenguaje, es la que nos da la medida de un escritor considerado como artista del verbo.
Alguna vez he explicado el primer precepto de mi retórica ideal. Es aquel que ordena que, bajo la pluma del verdadero escritor, toda palabra sea un neologismo… Así se cumple en Quevedo.
¡Qué vocablos nerviosos y linajudos, como potros finos, los de Quevedo! ¡Qué rápidas y perfectas cópulas de sustantivos y adjetivos! ¡Qué salto de elipsis, qué trágica bacanal en el hipérbaton!… ¡Y aquel impulso frenético que fuerza las nociones vestales y es causa de que los mismos verbos intransitivos se vuelvan violentamente, prolíficamente transitivos!...
En medio de esta orgía de fuerza brilla de pronto la inteligencia hecha malicia, con el frío resplandor de una navaja española, en la revuelta confusión de un fandango popular.
14-II-1918
Eugenio d’Ors, El valle de Josafat, páginas 59-60. Edición de Ángel d’Ors y Alicia García-Navarro. Madrid: Espasa-Calpe, 1998.


JUAN BAUTISTA 



LA doctrina de San Juan Bautizador es 
la de que hemos de ser puros por- 
que estamos en vísperas de la plenitud de 
los tiempos. 

San Juan Bautizador es el patrón de la 
esperanza. No de la esperanza pasiva, sino 
de la esperanza activa, porque empieza 
por decir: «Hay que purificarse. > 

Quiere decir que, si antes no nos puri- 
ficábamos, ¿de qué nos serviría la plenitud 
de los tiempos? 

La gran cosa que aguardas, hombre, 
tendrá lugar mañana. Pero tú no la sabrás 
aprovechar, ni tan sólo la sabrás cono- 
cer si no empiezas por purificarte hoy 
mismo. 

Anticípate a los tiempos nuevos. Haz 
hoy como si ya hubiese acontecido lo que 
esperas para mañana. 

Recibe el bautismo. Pueden tener lugar 
todos los prodigios. Está a punto de arti- 
cularse el verbo de la liberación. 

Pero recibe el bautismo. 

Esta es la doctrina de San Juan el Bau- 
tizadon 

lunes, 22 de junio de 2020

mejor es que en España haya quince o veinte núcleos intelectuales, si se quiere antagónicos, que no que la nación sea un desierto


Ganivet: Lo más permanente en un país es el espíritu del territorio. El hecho más trascendental de nuestra historia es el que se atribuye a Hércules cuando vino, y de un porrazo nos separó de África; y este hecho no está comprobado por documentos fehacientes. Todo cuanto viene de fuera a un país ha de acomodarse al espíritu del territorio si quiere ejercer una influencia real.

Este criterio no es particularista: al contrario, es universal, puesto que si existe un medio de conseguir la verdadera fraternidad humana, éste no es el de unir a los hombres debajo de organizaciones artificiosas, sino el de afirmar la personalidad de cada uno y enlazar las ideas diferentes por la concordia y las opuestas por la tolerancia. Todo lo que no sea esto es tiranía: tiranía material que rebaja al hombre a la condición de esclavo, y tiranía ideal que lo convierte en hipócrita. Mejor es que usted y yo tengamos ideas distintas, que no que yo acepte las de usted por pereza o por ignorancia; mejor es que en España haya quince o veinte núcleos intelectuales, si se quiere antagónicos, que no que la nación sea un desierto y la capital atraiga a sí las fuerzas nacionales, acaso para anularlas, y mejor es que cada país conciba el cristianismo con su espíritu propio, así como lo expresa en su propia lengua, que no se someta a una norma convencional. No debe satisfacernos la unidad exterior: debemos buscar la unidad fecunda, la que resume aspectos originales de una misma realidad.

Esto parecerá vago, pero tiene multitud de aplicaciones prácticas, de las que citaré algunas para precisar más la idea. El socialismo tiene en España adeptos que propagan estas o aquellas doctrinas de este o aquel apóstol de la escuela. ¿No hay acaso en España tradición socialista? ¿No es posible tener un socialismo español? Porque pudiera ocurrir, como ocurre, en efecto, que en las antiguas comunidades religiosas y civiles de España estuviera ya realizado mucho de lo que hoy se presenta como última novedad. Creo, pues, más útiles y sensatos los estudios del señor Costa, de quien usted hablaba con justo elogio, que los discursos de muchos propagandistas que aspiran a reformar a España sin conocerla bien.


sábado, 20 de junio de 2020

es el ambiente contemporáneo el que domina sobre el común de las medianías

Un hombre o una mujer virtuosos pueden retener a cualquier joven durante un tiempo en una atmósfera sana; pero a la postre, es el ambiente contemporáneo el que domina sobre el común de las medianías. La frecuente vileza corintia del periodista americano o del croniqueur parisiense, tan fácilmente digerible ejerce una influencia negativa incalculable; tocan todos los asuntos, y todos con la misma mano egoísta; inician a las cabezas jóvenes e inexpertas en un espíritu indigno; surten a las mentes romas de citas punzantes. El volumen de estas feas preocupaciones desborda el de las escasas intervenciones de los grandes hombres; el desprecio, el egoísmo y la cobardía se desparraman en grandes hojas sobre las mesas en tanto que su antídoto, en pequeños volúmenes, reposa intacto sobre las estanterías. He aludido a los americanos y a los franceses no porque sean más viles, cuanto por ser más legibles que los ingleses; el daño que causan es más efectivo: en América, debido a las masas; en Francia, al escaso número de lectores; pero también entre nosotros se descuidan diariamente las servidumbres de la literatura, diariamente se suprime o tergiversa la verdad y diariamente se degrada el tratamiento de los asuntos importantes. No se considera al periodista como un funcionario serio; pero estimad el bien que podría hacer por el daño que hace; valga un solo ejemplo: el hecho de que cuando, en un mismo día, dos periódicos de tendencia política opuesta vocean abiertamente una noticia determinada en interés de su propio partido, nos sonreímos del descubrimiento (¡ya no es tal descubrimiento!) como si se tratara de un buen chiste o de una estratagema excusable. Mentir tan descaradamente apenas es mentir, es cierto; pero una de las enseñanzas que profesamos transmitir a los jóvenes es el respeto a la verdad; y no creo que semejante formación se vea coronada por el éxito mientras algunos de nosotros cultivemos y el resto apruebe sin el menor reparo la falsedad pública.

Robert L. Stevenson – La moral de la profesión de las letras





viernes, 19 de junio de 2020

Todo juicio crítico supone un encuentro de dos sensibilidades

Todo juicio crítico supone un encuentro de dos sensibilidades: la del autor de la obra de arte y la del crítico o intérprete. Dicho de otro modo: lo que llamamos interpretación es el resultado de un proceso en virtud del cual nuestra propia personalidad actúa como filtro para la expresión de otra persona. Esto es evidente en el caso de la ejecución musical, pero vale también para cualquier tipo de imitación. Sin embargo, conviene subrayar que esa evidencia no es necesariamente tal para los contemporáneos. Puesto que la intrepretación de una obra de arte consta de dos elementos: el elemento original, que proporciona el artista antiguo, y el que añade sü intérprete posterior, hay que esperar a que este segundo elemento pertenezca también al pasado, para que se transparente, como sucedería en el caso de un palimpsesto o de un manuscrito realizado con tinta invisible. Por lo general, los contemporáneos no tienen conciencia de ese elemento añadido, puesto que éste corresponde al sentimiento común de la época, está en el aire que se respira; la conciencia que de él tienen no es mayor que la que una persona sana tiene de sus propias funciones fisiológicas. Pero si dejamos que pasen unos años (que no necesitan ser muchos) veremos que el punto de vista cambia de una manera imperceptible pero inevitable; la investigación histórica y filológica va modificando los datos de un problema; determinados aspectos de la personalidad de un artista, antes ocultos, pasan al primer plano, y como resultado de ello ya no sentimos igual que nuestros padres, o que nosotros mismos ayer. p. 36.


¿Cuáles son las características de la memoria estética en el arte? Según Russi, su incapacidad de ser aprehendida en el nivel de los sentidos. Las sensaciones concomitantes que la conciencia aprehende a través de la percepción de una obra de arte sólo pueden perdurar como memoria, y sólo en la memoria pueden ser vividas. La obra de arte es un objeto alusivo: según los diferentes materiales a que recurre la expresión, éste apela directamente a uno u otro aspecto del alma, y a través de la memoria sugiere los demás aspectos. Las diferentes artes no cooperan como lo hacen los sentidos; cada arte trabaja en su propio terreno; una característica de la experiencia estética consiste en que a través de un solo arte se logra expresar el arte en general; por el contrario, con la suma de los esfuerzos de todas las artes sólo se consigue que unas estorben a las otras. En la experiencia sensible sucede precisamente lo opuesto: sólo puede aprehenderse un objeto si intervienen todos los sentidos. La grandeza de una obra de arte siempre consiste en conceder a
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la memoria la posibilidad de establecer —a partir de los datos sensibles que presenta determinado arte— cierto margen de indeterminación en lo que al resto se refiere. En esto reside la diferencia entre la memoria práctica y la memoria estética:
mientras que en la primera la respectiva sensación real puede reemplazar a la sensación imaginada, la memoria estética, en cambio, es sustancialmente memoria, porque ninguna sensación real, ninguna suma de sensaciones reales puede reemplazar a las sensaciones que a través de esa memoria se ofrecen a la conciencia.

viernes, 12 de junio de 2020

Crimen de lesa inteligencia

Es criminal tener a doctores en la universidad corrigiendo cientos de trabajitos de nivel de primaria y decenas de trabajos fin de grado de nivel de bachillerato. Es una ruina para su inteligencia y para su labor intelectual, y un lastre para la cultura y la educación de un país. Mientras, sus responsables "universitarios" reparten títulos a destajo en ceremonias que parecen un vodevil y hacen caja.



martes, 2 de junio de 2020

tersa la piel tenso el sonido

tersa la piel tenso el sonido
el pie se amolda al entresuelo

                                                       de las algas negras
                                                       sobre los bíceps del desierto

el valle surca los montes
las manos con el ensueño

                                                        y el empeine de los reinos
                                                        la piel negra en los zuecos

rojos como la amapola
rojos de terciopelo



sábado, 30 de mayo de 2020

TESIS DOCTORAL La perspectiva del gozo en la ética de E. Lévinas
Ángel Batres Marín-Blázquez

Pero quiero hacer relevante, sobre todo, esa relación entre el “estar contento” y el “estar atento”, porque ello significa que el hombre ha nacido para gozar y ser feliz y no para sufrir la angustia de la presencia continua de la muerte. También significa que solo
gozamos si somos capaces de hacer gozar a los demás y que todo lo que el hombre hace en esta tierra no lo realiza para satisfacer sus necesidades propias, las necesidades de un sujeto poderoso, sino para satisfacer las necesidades del “Otro”, es decir, las necesidades sociales, ya sea económicas, eróticas, estéticas…, las necesidades que se expresan en la relación intersubjetiva humana (el nuevo sujeto de la postmodernidad). Tal relación entre los conceptos, “estar contento”-“estar atento”, muestra lo que Lévinas no se cansa de repetir, el hecho claro de la existencia de la bondad humana, de
que el hombre es bueno, y ello significa que ama a su prójimo y que, si no puede llegar a amarlo, no es porque el Deseo Infinito del “Otro” no exista en él, sino porque ciertas totalidades generadas por el interés, por el ansia de poder, se lo impiden.

“es preciso “estar contento” para llegar a “estar atento”, es decir, es preciso pasar por la felicidad, por el gozo, para alcanzar la actitud ética. O, lo que es lo mismo, la “vida cotidiana” es el ámbito a partir del cual, necesariamente, el ser humano alcanza la “trascendencia”.

lo que realmente Lévinas quiere decirnos es que no se escapa del gozo, sino que se tiene que partir necesariamente de tal ámbito para alcanzar el ético, es decir que es absolutamente necesario “estar contento”, feliz, en estado gozoso, para que se pueda contemplar el “rostro” del “Otro”. En eso disiente también de Heidegger. Es
decir, que Lévinas no está de acuerdo con el alemán en que el ámbito de la “vida cotidiana”, como hemos dicho anteriormente, sea negativo, sino, por el contrario, es la condición indispensable, absolutamente necesaria, para alcanzar la “trascendencia”, la
relación de “Encuentro”.

Lo que sí hace Lévinas, es distinguir el ámbito del ser puro, sin conciencia, sin responsabilidad (el “hay”), de aquel otro ámbito, el del gozo, en el que ya existe una conciencia, que, es, realmente, una incipiente subjetividad generada a partir de una inicial relación con el “Otro” que es el que pone en acto todas las capacidades del
“mismo”, es decir, un inicio de conciencia responsable que únicamente espera que las circunstancias sean las adecuadas para dar rienda suelta a su Deseo del “Otro”. Para Lévinas, como veremos, el ámbito del gozo, el de la “vida cotidiana”, es, realmente, ciertamente, el de la salvación del hombre, porque solo en él, a partir de él, es posible la relación de “Encuentro”.

Mientras que, para Ricoeur, la relación correcta con el “Otro” es la de reciprocidad, sin embargo, para Lévinas, la reciprocidad implicaría ya una tematización del “Otro” que le acabaría cosificando.

martes, 26 de mayo de 2020

los corales envidiosos

los corales envidiosos
se han tiznado de despecho
las medusas tan odiosas
han teñido sus cabellos 
y hasta el astro rubio y serio 
ha estirado su letargo 
sobre las mieses de invierno
las ardillas detenidas 
junto al chopo del encuentro
las gaviotas ateridas 
en las rocas del repecho
la luna de los tres rostros
oculta sus platinos pasadores
nunca hubo tanto celo
en el mundo ni en el cielo
ni en los mares ni en los aires
ni en los surcos de acebedo
hayedales carcomidos 
pinares del entresuelo 
los escotes de cigüeñas 
las espaldas de los cuervos
todo el orbe trastocado
todo el cielo y su corpiño
todo el monte y su rastrojo
tintinean cuando oyen
sus pasos de terciopelo
sus plantas de plata y oro
su carne de ángel eterno
sus labios de grana y oro
sus ojos de rododendro



lunes, 25 de mayo de 2020

Señora, desde que no salís a la calle

Señora, desde que no salís a la calle
el sol no se atreve a mostrar su rostro
la luna se esconde entre las nubes
y el horizonte engaña a la mirada
desde que vuestros pies no avanzan 
por la acera las piedras tiemblan
de hastío los árboles secan su savia,
señora, desde que vuestro talón 
no danza por las plazas vivimos
una noche perpetua, el viento
no se cansa de silbar, los truenos
ensordecen y atenazan. Señora
aun vuestras lágrimas regaban 
vidas. ahora, en cambio la lluvia
fatigosa hace un lodazal de nuestras
almas. Señora, vuestros cabellos no mecen
nuestras brisas y las copas en otoño
prematuro se caen amarillentas.
Señora, la voz de vuestros labios
no endulza nuestro mundo. Rencores
y angustias asolan nuestras cuerpos
sin mieles ni esperanza. Señora
sin vuestra sonrisa qué mañana
tendremos cuando el hoy ya no
existe y un ayer imposible agarra
los muslos y detiene nuestras rodillas.
Señora, si vuestros ojos no miran
el mundo inmundo no deseará más
ser mirado. Meterá su sucia cabeza
en la charca del hastío.
señora, si vuestros labios no se aprietan
o sonríen como etrusca las casas
se visten de cochambre, los ríos
se encenagan los barcos se hunden
y los coches se apolillan. Señora
si vuestra nariz no huele al mundo
no habrá perfume que nos salve.
señora, abandonad el caracol
de la vergüenza el rubor de la 
princesa el jadear de cenicienta
señora abrid vuestros brazos 
a los techos y desperezad 
la cadera multiforme
señora los pies vuestros pies
a andar se apresten a recorrer
en círculo la tierra aún en 
presurosos pavoneos.
señora dejad vuestro encierro
y salid al mundo que sin vos
se muere.



domingo, 24 de mayo de 2020

el pensamiento se ha hecho publicidad...

La enfermedad de la intelligentsia es la envidia más o menos reconocida - le concedo una entrevista en vez de hacer investigaciones en la Bibliothèque Nationale- de querer jugar y ganar en las dos mesas: tratar de obtener el respeto de sus iguales, una talla más o menos duradera en su disciplina, y el éxito público. Es el gran veneno. Hay que tener mucho orgullo y modestia (tal vez son la misma cosa) para decir no, para rechazar la pretensión de llegar a un público que en realidad no es capaz de juzgar lo que se le presenta sin desplomarse.
Si hay crisis, es precisamente una crisis publicitaria, el pensamiento se ha hecho publicidad...
[...]
El espectáculo es lo contrario del silencio, de la vida privada... y del tiempo. ¡Ya no tenemos tiempo! Hay una especie de accelerando que hace que nos veamos acosados por todas partes, como nunca con anterioridad, y muchas veces por tentaciones muy seductoras que tienen nombres: invitaciones, coloquios, viajes con gastos pagados... Arthur Koestler escribió un libro sobre esas rameras que son los intelectuales, que van de un simposio a una conferencia, de Davos a Estocolmo, de Estocolmo a Buenos Aires... ¡Los seminarios se celebran ahora en los aeropuertos!
[...]
El voto mayoritario no reglamentaría nada, pues la mayoría puede equivocarse por completo. Entonces, se hace teoría, pero no es más que un farol. No hay lugar para las teorías en arte ni en literatura, solamente metáforas de trabajo.


George Steiner, Los logócratas.

sábado, 23 de mayo de 2020

la espátula se tizna con sabores

la espátula se tizna con sabores
del día del paseo meditado
suaves, imperceptibles los olores
del gato que acurrucas a tu lado
el felino que en días de sudores
hallaste medio muerto y enlodado
que duró lo que dura un esperpento
que agudiza la fuerza de tu viento


viernes, 22 de mayo de 2020

el ciervo y la cierva caminan por las flores

el ciervo y la cierva caminan por las flores
el ciervo no las pisa la cierva sus olores
aspira y perfumea con ellos sus sudores
el ciervo tiene ojos la cierva pasadores


jueves, 21 de mayo de 2020

¡La abolición del tiempo necesario!

Yo evitaría más bien las listas al estilo de Harold Bloom. Aborrezco ese ejercicio. Lo que me horroriza son puntos muy concretos. En las librerías inglesas, las primeras novelas no duran más que diecisiete días. ¿Qué libro original, difícil, tendrá su oportunidad? Los libros de una naturaleza más ardua ¿van a sobrevivir en este supermercado de valores culturales con su falta de espacio, su bombo publicitario y sus hábiles técnicas de mercadotecnia? ¿Van a sobrevivir a la transformación del disco, del CD-rom, del nuevo mundo de acceso real al texto? Me imagino que los manuales, los libros sobre deportes o la actualidad se mantendrán sin daño. Las guías de los museos irán mejor que nunca. No estoy seguro de que un Proust, un Musil, un Broch, un Faulkner tengan aunque sólo sea la sombra de una oportunidad.
Esto me inquieta. ¡La abolición del tiempo necesario! ¿Por qué demonios ni usted, ni yo, ni nadie tenemos tiempo ya para nada, a pesar del teléfono, el fax y el correo electrónico? Nos falta tiempo, pero, antes que nada y más que nada, nos faltan unos espacios interiores preservados de los que antes gozábamos.
George Steiner: Los logócratas


lunes, 18 de mayo de 2020

El hombre, animal metafórico


[...]

Dando otro giro a las reflexiones de Buck-Morss, podemos afirmar que la 
“perceptibilidad” —anulada por la aceleración de la vida cotidiana y la banali¬ 
dad en la que nos sumergen los medios de comunicación— podria ser recobra¬ 
da gracias a la visibilidad hiperbólica de la imagen metafórica. Al ser perspicua, 
clara, inteligible, la metáfora permitiría recuperar la ‘‘estética" en el mundo 
moderno sometido al shock, tal como lo describió Benjamín y, con anteriori¬ 
dad, Poe y Baudelaire. 

sábado, 16 de mayo de 2020

Esa conversación o aún ese silencio

Esa conversación o aún ese silencio
no pueden perderse, extraviarse
ese trecho de la mano por la blanca
acera ante un perro sorprendido 
blanco y marrón sedentario
y ese azulejo sonriente y dulce
Ese barro en el abrigo y sobre todo
esa dulce mano, limpia, blanca,
suave, fría sin molestia. 
Ese silencio que no reprocha
que comprende, que abraza,
que besa.
Ese silencio tan elocuente
que merece todos los besos
y todos los abrazos.


viernes, 15 de mayo de 2020

de cómo una sonrisa puede ser la belleza primordial

de cómo una sonrisa puede ser la belleza primordial
de cómo un visitante puede ser más hermoso que la obra maestra
de cómo lo infinito puede desvelarse en lo finito
de cómo aún lo mortal puede ser inmortal