los humanistas consideran a Jesucristo el modelo perfecto de hombre

 El humanismo es un movimiento característico del Renacimiento y del inicio de la Edad Moderna que busca la dignidad del ser humano remontándose a la Antigüedad clásica, no tanto para imitar dicha dignidad cuanto para santificarla a través del cristianismo, porque los humanistas consideran a Jesucristo el modelo perfecto de hombre, cuya santidad es comunicable e imitable. Esto implicaba un dominio de los autores griegos y latinos y un continuo acudir a las fuentes originales del cristianismo primitivo —ad fontes era su lema—, comenzando por las Sagradas Escrituras y continuando por los Santos Padres, como San Agustín y San Jerónimo. Por este camino intelectual algunos humanistas se quedaron en la Antigüedad, porque no vieron necesario llegar hasta la revelación divina (los ciceronianos) otros dieron un paso al frente a través de la denominada Philosophia Christi, que era un anhelo de lo espiritual, con una concepción platónica del cuerpo como cárcel del alma y sobre todo como peregrinos hacia la nueva Jerusalén. Estos no crearon un cuerpo doctrinal del humanismo como si fuera una ciencia, sino que ellos mismos, con su obra y sobre todo con su vida ejemplar, servían de vehículo para que el tránsito de lo medieval o lo moderno resultara lo menos traumático posible. De entre estas eminentes figuras destacan dos sabios de la «república de las letras», hombres de afanosa creación intelectual que con sus obras impregnaron la sociedad de una ejemplaridad y una sabiduría eficaz transformadora de las personas y de las instituciones, porque de la elevación de su alma hablan sus propios escritos. Me refiero a Juan Luis Vives y a Tomás Moro.


Esta república de sabios estaba conformada en su mayor parte por humanistas cristianos, los cuales, según Vives, debían ser expertos en humanidad: «Humanidades se llaman esas disciplinas, hagámonos pues humanos». Vives escribirá un libro dedicado al fin del humanista. No quería construir un cuerpo dogmático o moral, sino ser pregonero de Cristo de ahí que cada vez que el humanista comenzara su trabajo debía dirigirse a Dios y pedirle ayuda para no desviarse del camino que le conduce a él. Precisamente esta humanidad era una elegante amistad, un modelo de convivencia y una metodología científica interdisciplinar y transversal. El humanismo de Moro y Vives es claramente cristiano: hay multitud de referencias en sus escritos a que todo saber dirige a Dios y de Dios proviene, y que la cabeza de los humanistas ha de ser Cristo, fuente de toda sabiduría y se alejaban silenciosamente de los humanistas devotos de la poesía pagana. Tanto uno como otro tienden a la búsqueda de la virtud, de lo espiritual, y siempre escriben con carácter educativo. En suma, presentan el humanismo como una forma de ser, perceptible para todos, con un método científico innovador que conjugaba vida con investigación.

Comentarios