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Para este viaje no hacían falta alforjas.

la ciencia no es por sí misma garantía de nada, porque a sus realizaciones les son ajenas las preocupaciones éticas.

Aquí hemos venido a estudiar

El silencio de los borregos

A la verdad sabemos tanto cuanto en la memoria retenemos.

la continua necesidad de goce y prueba de cosas siempre nuevas se me antoja un rasgo de pequeñez

uno puede encontrar, con amplia sonrisa, a cualquier sujeto acusado de las peores corrupciones, como si nada

Lugete, o Veneres Cupidinesque,

nada puede ser apacible si no se encuentra en reposo

Mesa redonda en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense

La mayor infelicidad del mundo consiste en que es más crítico el más ignorante