Muy gran parte de nuestro descontento está en que lo mucho nuestro nos paresce poco y lo poco ageno nos paresce mucho.

 Muy gran parte de nuestro descontento está en que lo mucho nuestro nos paresce poco y lo poco ageno nos paresce mucho.  A la riqueza nuestra llamamos trabajo y en la pobreza agena dezimos que está el reposo. El estado que los otros de tienen bivir aprovamos y á nuestra manera condenamos. Velamos por alcancar cosa y desvelámonos por salir luego della. Imaginamos que biven todos contentos y que solos nosotros somos los desdichados, lo peor de todo es que creemos en lo que soñamos y no damos fe á lo que vemos.


¿Qué más diremos sino que en la corte, en la ciudad, en la aldea, en la venta, en el yermo y en el mercado vemos al virtuoso estar corregido y vemos al malo andar dissoluto? El vicio y el vicioso son los que andan á buscar oportunidad para ser malos; que la virtud y el virtuoso á do quiera hallan lugar para ser buenos. 

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En el estado de reyes, el rey David fue bueno y el rey Saúl fue malo. En el estado de sacerdotes, Matatías fue bueno y Obnías fue malo. En el estado de profetas, Daniel fue bueno y Balaán fue malo. En el estado de pastores, Abel fue bueno y Abimelec fue malo. En el estado de casados, Tobías fue bueno y Ananías fue malo. En el estado de viudas, Judich fue buena y Jezabel fue mala. En el estado de ricos, Job fue bueno y Nabal fue malo. En el estado de consejeros Arquitofel fue bueno y Cusi fue malo. En el estado de cazadores Jacob fue bueno y Esaú fue malo. En el estado de los apóstoles San Pedro fue bueno y Judas fue malo.

He aquí, pues, probado en cómo el ser buenos o ser malos no depende del estado que elegimos, sino de ser nosotros bien o mal disciplinados.

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 El mayor defecto que en un hombre se puede hallar es tenerle por mentiroso en lo que dize y por inconstante en la que emprende.  

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