El culto de la acción crece como un gran río hasta salirse de madre (Antonio Machado)

Esta guerra europea es el fruto maduro de la superstición ochocentista. El siglo XIX, bajo sus dos modos ideológicos: romanticismo y positivismo, ha sido esencialmente un siglo activista, pragmático. La razón se hace mística o agnóstica, todo menos racional, y ya no vuelve a levantar cabeza. El culto de la acción crece como un gran río hasta salirse de madre. Goethe formuló con la anticipación propia del genio, la fe de nuestros días: en el principio era la acción. El homúnculo activo, salido de las redomas de Wagner, el estudiantón, es el soldado de esta guerra grande, un gran creyente  en la Diosa Acción y en la radical acefalía del mundo.

Antonio Machado: Obras completas (II), RBA-Instituto Cervantes, Barcelona, 2006, 1174.



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