Seguidores

lunes, 3 de octubre de 2016

El hombre, que viene a la vida en un mundo sin sentido, dedica su vida a dar sentido al mundo. Tal es la esencia del progreso.

Manuel García Morente, Ensayos sobre el progreso, Ediciones Encuentro, Madrid, 2002.

pág. 24: Gran parte de lo que hoy hacemos, pensamos y preferimos viene condicionado por nuestra concepción básica del progreso como ley de desarrollo y como imperativo de acción.

p. 35: El progreso es un movimiento hacia una meta.

p. 40: Lo que da sentido a las nociones de progreso y de retroceso no es el tiempo, no es el continente, no es el puro momento del antes y el después, sino cierta estimación o preferencia que los unos pueden sentir por la vida, los otros por la muerte, los otros por la robustez del cuerpo. La vida transcurre en el tiempo; pero lo que define sus segmentos como progresos o retrocesos no es el puro transcurrir -el tiempo-, sino cierta meta, cierta estimación, cierta finalidad, que se pone en lo que dentro del tiempo transcurre.

p. 42: Así como el futuro en el mero tiempo no es meta del progreso, justamente por carecer de contenido, así el movimiento puro o mero cambio no puede tampoco ser por sí solo quien marque el sentido del movimiento. Los cambios de la cosa, considerados estrictamente como simples cambios, pueden interpretarse en uno u otro sentido, según se quiera.

p. 62: El mero cambio cuantitativo, el aumento en cantidad, no es progreso. ... El progreso no consiste en el ser más, sino en el valer más, en el ser mejor.

p. 64: La idea de progreso implica no sólo un cambio, sino una reiteración en el logro sucesivo de mejores realizaciones de los más valiosos valores.

p. 67: El progreso no reside en la cosa misma, sino en la conversión de la cosa en bien.

p. 68: La mayor parte de los objetos que nos rodean en la vida no son cosas, sino bienes, es decir, cosas con valor; o males, es decir, cosas con disvalor.

p. 69: Los valores constituyen el criterio del progreso; pero no progresan ni regresan. ... El valor belleza constituye una unidad irreal absoluta que no por hallarse en el tiempo ni en el espacio, por ser irreductible a las categorías del ser y del estar, no puede sucumbir al juicio de progreso.

p. 73: Lo estrictamente mecánico es explicable, pero incomprensible; tiene causa, pero no tiene sentido; es, pero no se justifica. Lo natural considerado en sí mismo, es absurdo.

p. 74: El fenómeno en su sentido íntimo inteligible no está en la ley mecánica de su producción, sino en el nexo total de su significación.

p. 75: El darwinismo convierte la biología en física. Por eso anula en ella la noción de progreso, que implica justamente la idea de una actividad enderezada hacia un fin valioso, esto es, la idea de una historia.

p. 76: La vida es un proceso con sentido inteligible.

p. 78: El animal no inventa; por eso no progresa.

p. 80: El hombre es el único animal cuya vida está al servicio de algo que no es la vida.

p. 80.81: El hombre, que viene a la vida en un mundo sin sentido, dedica su vida a dar sentido al mundo. Tal es la esencia del progreso.

p. 81: El progreso es la colonización del mundo y la educación del hombre. Y si a esta labor queremos darle el nombre de cultura, entonces puede decirse, con plenitud de sentido, que el progreso es el perfeccionamiento de la cultura.



Todo progreso hace referencia a una meta. Tal es la meta, cual es el progreso. El progreso es parcial, no total. Si mi meta es licenciarme, progresaré en la medida en que me licencie. Pero que conquiste ese progreso no significa que todo en mí sea progreso. Mientras me licencio puede ir desarrollándose en mí una enfermedad, y estar retrocediendo en relación a la salud. Se predica el progreso con relación a la meta. El progreso no cohonesta la meta. Puedo progresar en mi meta de erradicar la malaria, y puedo progresar en mi meta de erradicar una raza. El progreso no es ni bueno ni malo, depende de la meta a la que se dirija.
Por eso, exaltar el cambio, el cambio por el cambio, es absurdo. Hay que examinar la meta, no el hecho de cambiar. El ser humano nace, crece, se desarrolla y muere. Está en continuo cambio, y el cambio le conduce a la muerte.
Si la meta es acabar con el analfabetismo, se progresará en la medida en que el analfabetismo se reduzca y aun se elimine. Si la meta es que todos los jóvenes obtengan un título universitario, se progresará en la medida en que se cumpla ese objetivo. Ahora bien, si muchos titulados no encuentran trabajo porque no hay empleo para tantos titulados, ¿es un progreso establecer la meta de que todos se gradúen?
La innovación no es buena por ser innovación, sino por ser buena.
Saber idiomas es positivo, pero saber idiomas es instrumental. Lo importante no es que se sea capaz de hablar varios idiomas, sino de que se sea capaz de construir un discurso coherente e interesante en varios idiomas. Se puede ser un tonto en cinco idiomas.
Hay algo más importante que saber idiomas y es saber hablar bien el propio idioma, y saber leer, que no es decodificar signos, sino entender lo que se lee. Saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde queremos ir (no solo adónde nos llevan la vida y los poderes fácticos). Para saber quiénes somos y de dónde venimos necesitamos saber historia, literatura, arte, filosofía. Saber es saborear, saber es asimilar. Saber no es ser un saltimbanqui de google, un diletante digital. Para saber hace falta leer palabras abstractas y no solo divertirse entre imágenes.
Para los renacentistas el progreso era el regreso a los clásicos. El progreso depende de la meta, no del cambio ni del futuro. Es más inteligente inspirarse en lo que ya ha sido que en lo que está por venir y por tanto no es.
La fe en el futuro es un sustitutivo de la fe en la vida eterna. Pero como el futuro no existe, la fe en el futuro es fe en la nada.

1 comentario:

  1. No se si tiene mucha importancia. Entro para indicar que la foto con que se ilustra el texto de Gacía MOrente es de Julián Marías. Un saludo
    Domingo Vallejo

    ResponderEliminar