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martes, 2 de agosto de 2016

arte disecado

Los museos me producen cada vez más inquietud. En un museo como el del Prado se exponen obras arrancadas de las iglesias, palacios y casas para las que se crearon. Son, generalmente, obras consensuadas entre el artista y el comitente, (quien ha encargado la obra). En un museo como el Reina Sofía se exponen obras de artistas individualistas que crearon generalmente para sí mismos. La ininteligibilidad del segundo tipo de obras es mucho mayor. Alguien dirá: no hay nada que entender. Pero el hombre tiende a entender y, en cualquier caso, es libre de querer entender. "Prohibido entender" o "Prohibido tratar de entender" son enunciados inaceptables.
La modernidad ha nacido con la prohibición y la escisión. Lutero dice: prohibida la filosofía para explicar la fe; pero si se prohíbe la filosofía, se prohíbe pensar; si se prohíbe pensar, se castra gravemente al hombre. Después llega Descartes y separa la res cogitans de la res extensa. Es una separación metodológica, artificial. Una separación peligrosa, pues escinde lo que no está escindido. el ser humano es un ser pensante, queriente, sentiente. Las tres facetas, la cognitiva, la volitiva y la sensitiva están siempre en activo, salvo cuando se duerme. Entonces, los llamados a "no pensar", "no querer" o "no sentir" son reduccionistas, nocivos. De hecho, la llamada a "no pensar" ante una obra de arte se contradice con el deseo acuciante del turista por hacerse con un audifono.

Sea lo que fuere, el museo se me asemeja cada vez más a una colección de insectos disecados. Y cada vez me parecen más interesantes los visitantes de los museos que lo visitado. Los visitantes son vivos y bellos, más o menos bellos; lo visitado es inerte e inerte significa, sin arte.

La compulsión turística la percibo cada vez más patológica: ver, ver, ver... ¿Para qué? ¿Para tachar otra tarea de la lista?

Los museos son entes antinaturales, artificiales, un mundo falso. Cada vez me gusta más el arte integrado en la ciudad, el arte en su sitio, interactuando con la vida, no el arte como insecto disecado. Sí, arte disecado es lo que hay en un museo.




Por lo demás, el culto al arte me resulta cada vez más extraño, más estomagante. Un culto al arte, un arte masivo, masas de hombres masas viendo compulsivamente obras de arte. No sé cuál es el objeto, cuál es el sentido. Sí, es consumir arte. Es la mercantilización del arte. Me parece absurdo consumir arte. se consumen hamburguesas, pero no arte.

Muchos se plantean el turismo como la entrada en una vorágine de sensaciones estéticas sin tregua. Mi pregunta es: después de esa tortura física y mental, ¿qué se obtiene? Y ahora ni siquiera se miran las cosas, sino que se fotografían. Es un modo de apropiarse de los objetos, de metérselos en el bolsillo. Se consume arte, se fotografía, se extrae un pedazo, se guarda, se apropia.

(Se admiten ampliaciones y objeciones...)



1 comentario:

  1. http://bordeaux.dominicains.com/new_site/index.php?controller=pense_betes&id=17

    Creo que está en esa línea.
    Fidel V.

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