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lunes, 11 de abril de 2016

Hermenéutica del respeto

Al comentar textos se comprueban diversas actitudes posibles del comentador. Porque el comentador es un sujeto que se aproxima a un objeto, algo que está ahí. Y ese objeto es un mensaje de otro sujeto. Mensaje porque todo texto es significativo.
El sujeto puede aspirar a comprender el objeto; comprehender el objeto; invadir el objeto.
Comprender es conocer el objeto; comprehenderlo es dominarlo; e invadirlo es suplantarlo, sustituir el objeto en sujeto, convertir el objeto en espejo del propio sujeto.
Decodificar un mensaje no significa aprehender todo su contenido, agotar el mensaje. El afán de comprehender, sin embargo, aspira a un dominio completo. Supone elaborar una teoría que explique el objeto, sin incertidumbres, con un conocimiento claro y distinto. En la tercera fase, el sujeto se lee a sí mismo. El texto es un pretexto para hablar del sujeto. En el tercer caso estaríamos ante una hermenéutica narcisista. ¿No es sospechoso que un kantiano concluya que el Quijote es kantiano, un hegeliano, hegeliano y un freudiano, freudiano? ¿Es que el Quijote es muy abierto, o no será más bien que los sujetos, los hermeneutas, son muy cerrados?

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