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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sobre Séneca (María Zambrano)

Recopilación de subdesidia:

“El pensamiento vivo de Séneca”
María Zambrano

ACTUALIDAD DE SÉNECA

“Si algo tiene capacidad de renacer, de aflorar casi repentinamente a la conciencia de una época, es sin duda a causa de la profundidad de su arraigo. Es decir, que sólo puede renacer lo que está en una tradición aunque olvidada. Y lo que renace constituye algo tan firme que a veces podemos volvernos de espaldas a ello, casi, casi desdeñarlo.”

“Séneca vuelve sencillamente porque le hemos buscado, y no por la genialidad de su pensamiento, ni por nada que tenga que ofrecer al audaz conocimiento de hoy. Vuelve porque le hemos descubierto como en un palimpsesto debajo de nuestra angustia, vivo y entero bajo el olvido y el desdén.

Es pues, en virtud de una situación que estamos pasando, por lo que acude a nuestra memoria este su tesoro. La recordamos, volvemos hacia ella más bien como a una vieja casa abandonada donde nos sentimos seguros, y así la primera sensación que tenemos ante la actualidad, que es el primer momento de este género de Renacimientos, es de alivio, como de haber encontrado un segundo lugar, un posible retiro con el que no contábamos. Pero el segundo momento es de un cierto azaramiento, de inseguridad e inquietud, porque no sabemos con certeza qué significa este encuentro”

“Pues todo lo que pertenece al pasado necesita ser revivido, para que no detenga nuestra vida”

UNIVERSALIDAD DE SÉNECA

“Porque el hombre es una criatura que admite, y aun requiere varias versiones. Y cada uno de estas versiones ya realizadas es precisamente una experiencia histórica, una figura trascendente. Una figura, un camino; una manera de aceptar la vida y la muerte. (…). Hay versiones del hombre más afortunadas que otras, por haber sido llevadas a su extremo implacablemente por aquel a quien le tocó realizarlas. Son caminos recorridos valientemente hasta el final, posibilidades consumidas, verdades consumadas hasta hacerse transparentes. A quienes así la vivieron, debemos doble gratitud: por haber aceptado su difícil papel de vivir para todos una posibilidad humana, y por haberla vivido con esta entera virtud, con esta entereza sin menoscabo.”

“Suele suceder que los mayores misterios están en lo familiar y cercano, sin que sepamos si el misterio reside acaso en la proximidad misma, en el hecho de que algo sea familiar, o está en el género de verdad que nos propone.

SENECA MEDIADOR

“No es Séneca un pensador de los que piensan para conocer, embalados en una investigación dialéctica, ni tampoco le vemos lanzado en la vida, sumergido en sus negocios y afanes y ajeno al pensamiento. Es propiamente un mediador, un mediador, por lo pronto, entre la vida y el pensamiento, entre ese alto logos establecido por la filosofía griega como principio de todas las cosas, y la vida humilde y menesterosa”

LA HORA DE SÉNECA

¿Vivimos una hora semejante? Cuando Séneca vivía, el hombre era demasiado rico y demasiado pobre; demasiado sabio, lo suficiente para andar perdido en sus saberes. Pero más que perdido, diríamos que andaba despegado. Y más que despegado, desamparado.”

(Los estoicos, epicúreos, cínicos y cireanos) “Vivían su filosofía dispersa y callejera, mezclada con la vida, pretendiendo dirigirla y, sobre todo, practicando la pesca de almas. No aguardaban, sino que salían al encuentro. Especie de filosofía un tanto turbia y azorante que participa en muchos de sus caracteres de una fe, de una creencia, de una religión. Pues ellas son las que tienen tanto empeño en propagarse. La filosofía pura, en verdad, la Razón en su marcha más que propagarse se preocupa de seguir.

LA RAZÓN DESVALIDA

“Porque la razón platónica, aun reforzada por la física y metafísica de Aristóteles, encontraron una explicación a la realidad tan leal a sus principios racionales, que por muchos siglos había de subsistir, no pudo desvanecer la enfermedad de la hora: el terror humano. No pudo, pues además de otros problemas que no pudo llegar a resolver por el propio horizonte en que estaba enclavada, se le atravesó algo de por medio. Algo tan importante como el poder, el poder encarnado por el Imperio Romano. Y ante este nuevo obstáculo la razón ya no pudo asegurar su obra. A la melancolía por el correr del tiempo, del que se sabe sumido en la naturaleza, se ha unido ahora la amargura infinita de sentirse a merced del poder, ejercido en su bárbara grandeza.
El hombre que vivía bajo el poder romano se sentía más huérfano y solitario, más angustiado que aquél que viviera antes de que Sócrates enseñara que la virtud puede enseñarse, es decir, que somos dueños de nuestro destino. Puesto que esto, el que la virtud depende de nosotros, nada remedia, si se quiere vivir acá abajo.”

“Porque esta razón fracasó, dentro del mundo antiguo, una vez que Platón no lograra establecer en parte alguna su República, una vez que ni siquiera una isla de esas donde todo ensueño tiene realización, se brindara para el imperio de la justicia y de la razón. Quedaba desvalida, al margen del estado.
Y el hombre que tenía que vivir bajo ese poder o con él no podía atenerse enteramente a ella. No podía regirse por ella a no ser que estuviese decidido como Sócrates a ofrendarle su vida o a consumirse en ella. Después de la muerte de Sócrates, Platón tuvo que pensar su República, que era la única salida para que el filósofo pudiera existir. No es esa su justificación, sino el establecimiento del bien entre los hombres, pero la verdad es que era la condición de la existencia misma del filósofo. Tenía que imperar, hacer efectivo su imperio, tenía que pedir el poder para poder subsistir.
El poder, el poder que llegó no fue por cierto éste de los filósofos, el que haría del mundo su casa, la casa de la razón, ya que no la casa de Dios, sino el poder sin más, el poder apoyado en sí mismo. Y con el Imperio Romano el poder sin más justificación que el poder, borrando su ligazón con la justicia y el derecho, con la libertad. Libertad que no era sino el resquicio concedido a la razón para su existencia a medias, para su media vida. Y sin embargo, la razón, la razón platónico – aristotélica seguía estando ahí, pues que había sido descubierta y no podía ser olvidada. Tampoco podía vivir entre los hombres, es decir, alcanzar vigencia, pues los dos caminos en que esto podía realizarse estaban cegados. Uno era éste y todavía no ha sido abierto, quizá jamás lo sea, el reino de la justicia, de la justicia inexorable del ser, tal como Platón lo pidiera.”

“La cultura griega, lo que el espíritu de Grecia creara como revelación del hombre y aun de la misma naturaleza que sometió a medida, era incompatible con la vida real, tal como tenía que ser bajo el Imperio donde nada tenía medida, número ni armonía (…) <Skherma, taxis, trofe> (figura, orden, posición), que decía Demócrito eran las diferencias entre los seres. Diferencias aniquiladas, burladas en la vida humana por el allanamiento terrible del poder. Debía ser terriblemente amargo haber descubierto el orden, la figura de los últimos elementos de la realidad, haberla hecho transparente, encontrado su medida, su razón, para vivir luego en un mundo sin razón y sin medida, para vivir en un mundo donde el absurdo y el delirio eran la realidad diaria.”

“Era el retorno al mundo del rencor y de la venganza, al mundo del delirio y del capricho, pero viéndolo ya instaurado, victorioso sin restricción alguna: totalitario.”

“La resignación es, además y ante todo, un movimiento regresivo, una vuelta, una retirada, en lo que no es azar que Séneca sea el genio, pues en esto ha sido maestro el genio español. Una vuelta y una retirada hacia algo que se había abandonado por la esperanza; hacia una fe antigua y por ello abandonada; un regreso histórico. Suceso que suele ser síntoma, y muy claro, de crisis histórica. Cuando la resignación parece ser el remedio mejor para la mayoría de los hombres que viven despiertos, para eso que Ortega ha llamado , estamos sin duda atravesando una crisis histórica.”

Cuando la razón en su espléndido desarrollo se vio desvalida; cuando el hombre bajo el poder romano quedó desamparado, esta antigua fe es la única salvadora para los hombres que sentían el horror del desorden sin sentido, el horror a la realidad que participa de los antiguos dioses, porque estaba fuera de medida y de la razón y, todavía mucho más que ellos, no tenía en cuenta las humanas entrañas. Una realidad que  no estaba abierta a la razón, pero tampoco a la esperanza.”

SENECA VIVO

(Séneca y Sócrates) “Porque usaron de la misma razón, una razón persuasiva y no dogmática, y en las dos la piedad se filtra en una doctrina nada piadosa por naturaleza, pues ni la verdad de Sócrates, ni la de Séneca estaban concebidas por la piedad.”

“Este retorno piadoso de la razón sobre una antigua fe olvidada, manifiesta uno de los instantes más dramáticos de la historia humana, instante por otra parte repetido; el instante en que una sabiduría resulta al mismo tiempo demasiado y demasiado poco, insuficiente y despegada; el momento en que la razón no se adapta a la medida del hombre, y el hombre ha quedado solo.” (26-27).


Ser un Séneca para el pueblo español es ser un sabio que persuade a todos de que pueden serlo, de que pueden, si buscan, encontrar en su desamparo mismo, la fortaleza”. 27

De la constancia del sabio
El sabio tiene otro socorro diverso del vuestro, porque vosotros estáis en la pelea, y para él está ya ganada la victoria; no hagáis repugnancia a vuestro bien, y mientras llegáis al que es verdadero, alentad en vuestros ánimos esta esperanza, y recibid con gusto lo que es mejor, y confesad con opinión y con deseos el decir que en la república del linaje humano hay alguno invencible y en quien no tiene imperio la fortuna. p. 86.

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