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viernes, 16 de agosto de 2013

Fragmentos de La biblioteca de noche (Alberto Manguel).


La biblioteca de noche, Alberto Manguel, Alianza Editorial, Madrid, 2007. 


86: Sólo la categoría de libros sagrados -el Corán en una variedad de ejemplares- se guardaba siempre por separado, ya que la palabra de Dios no debe mezclarse con la palabra de los hombres.

94: Melvil Dewey "sostenía que la piedra angular de la educación no era saber leer sino saber captar el significado de la página impresa".

112: Ni siquiera la tecnología electrónica más moderna puede compararse con la experiencia que supone manejar la publicación original. Como sabe cualquier lector, la página impresa crea su propio espacio de lectura, su propio paisaje físico, en el que la textura del papel, el color de la tinta, la visión de todo el conjunto adquieren en manos del que la consulta significados concretos que proporcionan sentido y contexto a las palabras.

112-113: El argumento que exige la reproducción electrónica aduciendo que la vida del papel peligra es falso. Cualquiera que haya utilizado un ordenador sabe lo fácil que es perder un texto en la pantalla, o toparse con un disquete o un CD defectuoso, o que el disco duro se bloquee sin remedio. Las herramientas de la electrónica no son inmortales. La vida de un disquete no supera los siete años, y un CD-Rom dura unos diez. En 1986, la BBC gastó dos millones y medio de libras en crear una versión informatizada, multimedia, del Domesday Book, el censo inglés del siglo XI compilado por monjes normandos. Más ambicioso que su predecesor, el Domesday Book electrónico incluía doscientos cincuenta mil topónimos, veinticinco mil mapas, cincuenta mil imágenes, tres mil conjuntos de datos y sesenta minutos de imágenes animadas, además de numerosos textos sobre la vida en Inglaterra durante ese año. Más de un millón de personas colaboraron en ese proyecto que finalmente quedó almacenado en discos de doce pulgadas que sólo podía descifrar un microordenador especial de la BBC. Dieciséis años después, en marzo de 2002, se llevó a cabo un intento de leer la información en uno de los ordenadores de ese tipo que todavía existían. La tentativa fracasó. Se estudiaron diferentes soluciones para recuperar los datos, pero ninguna dio un resultado satisfactorio. «Por el momento no se puede demostrar que exista una solución técnica viable para este problema», dijo Jeff Rothenberg, de la Rand Corporation, especialista de fama mundial en la conservación de datos. «Si no la encontramos, corremos el grave peligro de perder nuestro creciente patrimonio digital.» Por el contrario, el Domesday original, de casi mil años de antigüedad, escrito con tinta sobre papel y conservado en el Registro de Kew, se mantiene en buenas condiciones y es todavía perfectamente legible.

117: El nacimiento de una nueva tecnología no tiene por qué significar la muerte de otra anterior: la invención de la fotografía no eliminó la pintura, sino que la renovó, y sin duda la pantalla y el códice pueden alimentarse mutuamente y coexistir amistosamente sobre el escritorio de un mismo lector. Al comparar una biblioteca virtual con la tradicional de tinta y papel, debemos recordar varias cosas: que leer, para permitir la reflexión, exige con frecuencia lentitud, profundidad y contexto; que la tecnología electrónica omnipresente es todavía frágil y sus constantes cambios nos impiden recuperar aquello que guardamos una vez en continentes ahora superados, y que hojear un libro o deambular entre sus estantes está íntimamente ligado al oficio de leer y no puede ser sustituido enteramente por la lectura de un texto que se desplaza por una pantalla, del mismo modo que los documentales sobre viajes o los artilugios para ver en tres dimensiones no pueden sustituir a los viajes reales.

118: Leer un libro no equivale exactamente a leer una pantalla, sea cual fuere el texto.

127: Los antiguos muertos que se alzan de los libros para hablar con nosotros (Séneca).

128: Lo que siempre hemos sabido y raramente hemos creído: que la acumulación de conocimientos no constituye la sabiduría.

130: La enciclopedia mundial, la biblioteca universal, ya existe, y es el mundo.



133: El poder de los lectores radica no en su habilidad para reunir información ni en su capacidad para ordenar y catalogar, sino en sus dotes para interpretar, asociar y transformar sus lecturas.

151: El gusto no es tan importante, llega con el tiempo (Eudora Welty).

178: Los libros que leen definen a sus lectores.



238: escritor (esa subespecie de lector)

295: Los estudiantes exigían ideas originales; olvidaban que citar es continuar una conversación iniciada en el pasado para proporcionar un contexto al presente. Citar es hacer uso de la Biblioteca de Babel; citar es reflexionar sobre lo que se ha dicho antes, y, a menos que lo hagamos, hablaremos en
un vacío en el que ninguna voz humana podrá hacerse oír. “Escribir sobre historia es citarla”, declaró Walter Benjamin.  
296: Es interesante observar que, para los humanistas, existía una correlación entre la sospecha de la
existencia de un espacio ilimitado que no pertenece a nadie y el conocimiento de un opulento pasado que pertenece a todos. Esto es, naturalmente, el reverso exacto de la definición de la Red. Se define ésta como un espacio que pertenece a todos y excluye la noción de pasado. (...) En la Red, donde todos los textos son equiparables y tienen una forma semejante, se convierten en textos e imágenes fotográficas fantasmas.

297: Para los usuarios de la Red, el pasado (la tradición que conduce a nuestro presente
electrónico) es irrelevante, ya que lo único que importa es lo que se ve en un momento determinado. Comparado con un libro cuyo aspecto físico delata su edad, el texto que traemos a la pantalla no tiene historia. (...) La Red es casi instantánea, no ocupa tiempo alguno excepto la pesadilla de un presente
constante. Superficie sin volumen, presente sin pasado, aspira a ser (y así se anuncia) el hogar de todos los usuarios, que pueden comunicarse entre sí a la velocidad del pensamiento. Ésta es
su principal característica: la velocidad. (...) Nuestra futura sociedad sinpapel, definida por Bill Gates en un libro de papel, será una sociedad sin historia, ya que todo en la Red es instantáneo. 
298: A esta alienación con respecto a nosotros mismos hemos añadido ahora la alienación con respecto a nuestras ideas, y disfrutamos contemplando la destrucción de nuestro pasado. Hemos dejado de registrar la evolución de nuestras creaciones intelectuales. Un observador futuro
creerá que nuestras ideas nacieron, como Atenea de la frente de su padre, totalmente desarrolladas, sólo que, como nuestro vocabulario histórico habrá sido olvidado, esta imagen ya no
significará nada. 
300: Pero la Red no es más que un instrumento. No debemos culparla de la superficialidad de
nuestro interés por el mundo en que vivimos. Su ventaja radica en la brevedad y la multiplicidad de la información que ofrece; no puede proporcionarnos, además, concentración y profundidad. 
301: En 2004, el crítico inglés Paul Duguid observó: ”Un breve análisis crítico sugiere... que si bien
en muchos aspectos el Proyecto Gutenberg se asemeja a las bibliotecas tradicionales –
mejorándolas - , parece también el puesto de libros de un rastrillo de iglesia, en el que todos
ellos reciben por igual la bendición del vicario porque todos han sido donados”. (...) Nosotros, y no nuestras tecnologías, somos los únicos responsables de lo que perdemos y sólo a nosotros se nos puede culpar cuando elegimos deliberadamente el olvido frente al recuerdo. (...) Los petroglifos de nuestro pasado común están desapareciendo debido no a la llegada de una nueva tecnología, sino a
que ya nada nos mueve a leerlos. Estamos perdiendo nuestro vocabulario común, construido durante miles y miles de años para expresarnos y deleitarnos e instruirnos, a cambio de lo que consideramos las virtudes de una nueva tecnología.

336: Samuel Johnson consideraba un "extraño consejo" animar a alguien a que terminara un libro una vez comenzado. "Por la misma razón podías decidir que deberías mantener una amistad de por vida con todos los hombres que has conocido por casualidad", argumentaba.



345: Los grandes calígrafos árabes para quienes la belleza de la escritura debía reflejar la belleza de su contenido.

410-411:  Séneca, haciéndose eco de ideas estoicas anteriores a él en cuatrocientos años, negó que los únicos libros que deban importarnos sean los de nuestros contemporáneos y nuestros conciudadanos. En cada biblioteca podemos elegir los libros que deseamos llamar nuestros; cada lector, nos dice, puede inventar su propio pasado. Observó que el supuesto según el cual no podemos elegir a nuestros padres es, en efecto, falso, porque podemos elegir a nuestros antepasados.

421: Cada nueva tecnología supera en ventajas a la anterior, pero carece necesariamente de algunos de los atributos de su predecesora.

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