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jueves, 4 de julio de 2013

Las bibliotecas definen a sus dueños



Hay quien dice que las bibliotecas definen a sus dueños, y estoy seguro de que es cierto. “El hogar es donde tienes los libros”, escribió Richard F. Burton. (20). Decía Borges que no somos lo que escribimos, sino lo que leemos. (27). Octavio Paz nunca consiguió sobreponerse al incendio de sus libros. Porque con los libros no sólo se quemaron las historias, los personajes, los lugares. Con los libros ardieron las dedicatorias, las anotaciones en los márgenes, las erratas corregidas a mano. Con los libros ardieron las tardes luminosas en las que los había leído, el olor del papel, el orden de las estanterías, el tacto de los amigos a los que se los había prestado. Porque al final los libros están siempre anotados, y doblados en las esquinas, y marcados a lápiz, y esguardamillados. Los libros siempre contienen cheques, y quinielas, y fotografías de desconocidos, y pedazos de diarios, y recetas antiguas, y cromos, y flores prensadas. (67-68).

Tocar los libros, Jesús Marchamalo, CSIC, Madrid, 2008.

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