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viernes, 19 de abril de 2013

Dualidad visible / invisible


1) Es obvio que la lengua humana puede descomponerse en dos elementos: el audible (habla) o visible (escritura), que Saussure llama significante; y el inteligible (significado). Al oír o ver una palabra de una lengua desconocida, solo percibimos el sonido o el dibujo; pero al oír o ver una palabra de nuestra propia lengua se nos presenta en primer plano lo inaudible y lo invisible, es decir, el sentido; si bien lo primeramente percibido por la vista y el oído es el significante. Lo físico -el sonido y el dibujo- se esconde ante lo que está después de lo físico (metafísico). La lengua humana es metafísica. Lo curioso es que lo invisible se superponga a lo visible, lo que significa que nuestro órgano cognoscitivo de lo invisible es más fuerte.

2) Ahora, si fijamos nuestra atención solo en el plano del significado, observamos que el lenguaje humano es frecuentemente metafórico, o sea, que posee, de nuevo, dos planos: el sentido literal y el figurado. Estoy con la soga al cuello no suele significar lo que significa literalmente. El carácter metafórico, traslaticio, del lenguaje común se intensifica en el lenguaje literario, ya que no pretende solo comunicar o informar, sino también llamar la atención sobre el propio lenguaje, en el significante (aliteración, por ejemplo: con el ala aleve del leve abanico) y en el significado (hipérbole, por ejemplo, no hay extensión más grande que mi herida). La primera es una metáfora común y la segunda una metáfora literaria.

3) En el lenguaje figurado, a su vez, podemos distinguir una doble dimensión: la que remite al mundo humano -visible- y la que remite al mundo divino -invisible-. "Como el ciervo huiste" es una comparación metafórica que remite a un esposo esquivo y al tiempo a un Dios esquivo. Ambas dimensiones -como todas las que estamos reseñando aquí- no se contraponen, sino que se complementan.

4) El conocimiento humano no es solo descripción sino también reconocimiento, interpretación. Una vez más, un doble plano, y, de nuevo, el plano metafísico es el más importante. Una catedral no es solo su descripción arquitectónica. La descripción es insuficiente. Lo material ha de conducir al sentido: una catedral es un templo dispuesto para la asamblea de fieles bajo la presidencia del obispo, es un espacio de culto, etcétera. 

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