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sábado, 4 de agosto de 2012

El Dios escondido de San Juan de la Cruz

El pensamiento bipolar, aplicado al conocimiento sobre Dios conlleva afirmar que de Dios no podemos saber nada o bien que podemos conocerlo todo. Como la realidad no suele ser bipolar, las religiones se han movido y se mueven en torno al conocimiento parcial de Dios.
La reflexión viene a cuento de haber visto un antiguo programa de televisión en que el teólogo Miret Magdalena afirma que para los místicos como San Juan de la Cruz (al que cita dos veces) Dios es indefinible. El contexto de estas palabras es un discurso irenista en que se postula que todas las religiones se equiparan, que el concepto de Dios es básicamente el mismo en unas y otras y que Dios ha sido excesivamente encorsetado por la teología. Su pensamiento parece rechazar en general la reflexión teológica tradicional de la Iglesia católica, expresada por concilios, doctores y magisterio.
El caso es que me extraña ese juicio sobre San Juan de la Cruz, a cuya obra me he acercado en diversas ocasiones. Me he aprestado a leer sus comentarios sobre el Cántico espiritual. Y allí encuentro que San Juan sostiene claramente la doctrina crisitiana de la Trinidad, desvelada en el Nuevo Testamento y explicada a lo largo de un largo desenvolverse de concilios y teólogos.
Esto es, el Dios de San Juan de la Crus es el Dios Uno y Trino del credo nicenoconstantinopolitano. ¿Eso significa que para San Juan no podemos decir nada de Dios? No creo. ¿Eso significa que posee un concepto de Dios intercambiable con el de musulmanes y judíos? No parece.
En mi opinión Miret ha sido víctima del pensamiento bipolar, es decir, un pensamiento no suficientemente matizado. Como San Juan insiste en la incomprehensibilidad de Dios, como habla a menudo del "Dios escondido", Miret concluye que San Juan rehúsa definir a Dios, apresarlo por palabras. Pero no ocurre tal cosa. Creer en la Trinidad no es encorsetar a Dios. Es más, es confirmar el carácter esencialmente misterioso de Dios, es decir inabarcable por la razón humana. Si Dios fuera abarcable, Dios y la mente que lo abarcase se identificarían.
Seguiremos. Tengo la intención de transformar en artículo estas notas.

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