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martes, 3 de julio de 2012

¿Por qué tratar a los universitarios como niños de primaria?

¿Por qué ese proteccionismo a los universitarios? ¿por qué tratarlos como a niños, menores de edad? ¿por qué dárselo todo hecho? ¿por qué perpetuar el infantilismo? ¿a quién beneficia esto?

Solo con esfuerzo se aprende. Cuando has de buscar un manual y leerlo, o esperar, porque está cogido. Cuando buscas una palabra en el diccionario porque no la conoces. Cuando tu imaginación ha de sobreponerse a los océanos de letras sin dibujos. Cuando se leen libros y nace el pensamiento abstracto, esa capacidad de superar el emotivismo, esa capacidad de pensar sobre el ser de las cosas.
Solo con esfuerzo se aprende, se sabe. Solo con estudio se supera la barrera de la frivolidad, de la superficialidad. Solo leyendo y escribiendo. Sudando sangre, si es preciso, porque el papel está en blanco y hay que escribir sobre él. Hay que coger el cincel y el martillo, y desbrozar la madera, escribir con coherencia. Repasar una y mil veces el texto hasta que sea coherente, claro.

¿Por qué esa obsesión con convertir a los profesores en niñeras de niños de papá? ¿No podemos volver a nuestra universidad? Esa universidad a la que llegaba el profesor, hablaba y tomabas apuntes, y después los leías, los subrayabas, hacías un esquema, los confrontabas con los apuntes del vecino, los conpletabas con un manual, memorizabas, buscabas reglas nemotécnicas, escribías el esquema, decías la lección, paseabas hablando en voz alta. En definitiva, estudiabas, aprendías y sabías.

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