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jueves, 19 de julio de 2012

Leer los libros originales



El donante del libro: el español Joaquín Muñoz. En la sala hay una lápida que agradece a los donantes de la biblioteca y uno de ellos es Muñoz.

En la bellísima biblioteca del Archiginnasio de Bolonia se encuentra este ejemplar de las Novelas Ejemplares de Cervantes. Publicado en Pamplona en 1614 en las prensas de Nicolás de Assyain, pertenece a una de las cuatro primeras ediciones de esta obra cuya primera edición vio la luz el año anterior: 1613: el año que viene celebraremos el cuarto centenario.
Aparte del placer que supone manejar -con cuidado- un ejemplar original, es una experiencia interesante e importante (creo) leer, de vez en cuando, los libros como los leían sus autores y su público inmediato. ¿Por qué? Los libros viajan en el tiempo. Cada generación los recibe de una peculiar manera y lo interpreta de un modo propio. Pero el proceso comienza en un momento concreto. Siempre hay que volver a los orígenes. El medio también es el mensaje.
De las Novelas ejemplares Cervantes se sentía particularmente orgulloso, como se ve en el prólogo:

 A esto se aplicó mi ingenio, por aquí me lleva mi inclinación, y más, que me doy a entender, y es así, que yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas todas son traducidas de lenguas estranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas: mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la estampa.

 
 Exterior de la Biblioteca del Archiginnasio de Bolonia.
Sala donde se leen los libros antiguos en el Archiginnasio.

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